lunes, 27 de enero de 2014

Aristides Ureña Ramos MACCHIAVELLO


Aristides Ureña Ramos
“EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS”

Aristides Ureña ramos (2013)

 

Entre las muchas frases que se han consolidado en la memoria colectiva, que repetida muchas veces   en manera “de autoridad afirmativa” , uniéndolas a citaciones  negativa “el fin justifica los medios” bien atribuida a Macchiavello es uno de los casos más clamorosos de falsedad.

ARISTIDES UREÑA RAMOS

 Y al bien observar, el concepto que ella expresa tiene probablemente orígenes antiguas, por ejemplo en la Heroides de Ovido donde se afirma: «exitus acta probat»

Pero la frase, aquí en análisis atribuida a Niccolò Macchiavello, no se encuentra  ni en el PRINCIPE ni en las otras obras del autor, además no refleja su pensamiento, al contrario lo pervierte y distorsiona, al mismo modo como el adjetivo MAQUIAVELICO usado siempre con claras connotaciones negativa.

Todavía hoy para algunos MAQUIAVELO (Macchiavello) sigue siendo un cínico de la maldad, la hipocresía y el engaño organizado para lograr con cualquier medio intereses lícitos o ilícitos personales....así viene admitido.. ¿Verdad?

Pero este nunca fueron sus intenciones, ni nunca aplico a su propia vida.

 Ese juicio oportunista que le viene atribuido no corresponde a su vida. Si así hubiese sido, el ilustre Niccolo podría haber hecho grandes fortunas y ser rico, en vez tuvo muchas dificultades económicas, mal grado su actividad diplomática y política, muriendo en pobreza extrema.

Entonces, el motivo que perpetuo ese error, nos lleva a la interpretación apresurada, superficial o mal intencionada y mistificadora que algunos estudiosos han dado, a proposito de unos paso del 18° capitulo del PRINCIPE que dice textualmente asi: «...nelle azioni [...] massime de’ principi [...] si guarda al fine.»

 -En la acción---supremas del príncipe---se mire al fin-

El “Fin” al que tenemos que mirar, en la óptica Maquiavélica, es de naturaleza exclusivamente política y consiste en la toma (alcanzar) del poder,  en su mantenimiento y la solidez del Estado.

Únicamente a tal propósito el príncipe debe saber «entrare nel male, necessitato» (entrar en el mal necesario) ninguna acción, ni siquiera los más reprobable, puede ser reprobada se mira a:  «vincere e mantenere lo stato»: «i mezzi saranno sempre ritenuti onorevoli e da ciascuno laudati». (Vencer para mantener el Estado—los medios siempre considerados  honorables y por cada uno elogiados)

La estabilidad, la grandiosidad y el prestigio del Estado asumen, por lo tanto, en el pensamiento de lo NUESTRO, el valor de un ideal supremo y absoluto, de un mito en nombre del cual todo se justifica.

 Solo la FORTUNA (cap.25°) es capaz de impedir la "virtud" del príncipe. Pero la suerte "es femenina" y, como tal, ama a los jóvenes impetuoso que dominan a través de la violencia. («è necessario [...] batterla e urtarla») (Es necesario golpearla y derribarlas) analogía que a pesar de parecernos desagradable o por lo menos discutible, expresa con inmediatez vigorosa el esfuerzo profundo del hombre renacimiento, siempre y sin embargofaber fortunae suae”. ("Artesano de su propia fortuna") de la naturaleza humana. En practica en la metáfora se alude al derrocamiento del poder del principado o del Estado.

En mis preceptos, él insiste repetidamente que, no sería bueno «se gli uomini fussino tutti buoni». (Si los hombres fueran todos buenos). En vez «nel mondo non è se non vulgo» (en el mundo no son más que vulgar) los seres humanos (cap.17o) «ingrati, volubili, simulatori e dissimulatori, fuggitori de’ pericoli, cupidi di guadagno» (“ingratos, volubles, simuladores y disimuladores, que escapan  al peligro, codicioso de ganancias"), listos a sostenerte en la buena suerte, a revolearse contra la mala suerte. Y «sdimenticano più presto la morte del padre che la perdita del patrimonio». (Olvidando rápidamente la muerte del Padre que la pérdida del patrimonio).

Con tales súbditos, el príncipe que quisiera «mantenere la fede e vivere con integrità e non con astuzia», (mantener la fe y vivir con integridad y no con astucia), como ya que sería "loable"(cap.18o), llevaría rápidamente a la ruina sí mismo y el propio Estado.  

 Pero hay todavía cosas más interesantes, por ejemplo en el capitulo (26) emerge con una fuerza tanto intensa cuanto inesperada el sentimiento animador del tratado, en cual viene tendido una luz toda nueva.

Lejos de ser un examen frío de la “verdad de las cosas” o tanto meno un inmoral prontuario de fechorías para uso y consumo de los Potentes, este nos revela el fruto del dolor por la trágica condición de la Italia de aquellos tiempos- y de la esperanza (reposada en la familia Medici) que ella, «sanza capo, sanza ordine; battuta, spogliata, lacera, corsa», encuentre su salvación en la acción decidida, sin prejuicios de un príncipe audaz y fuerte, capaz de liberarla del odiosa dominio extranjero:  «A ognuno puzza questo barbaro dominio». ( A cada uno hiede este bárbaro dominio)

 

 Macchiavello no reniega en el Príncipe su convencido ideal republicano, del cual en el tratado Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio existen evidentes pruebas....la republica todavía podrá renacer, según Macchiavello, solo después que el principado habrá puesto las bases para su regeneración.

Y bien la famosa frase ““el fin justifica los medios” no pertenece a  Niccolò Macchiavello más bien es la suma de una series de interpretaciones de un grande pensador moderno y humanista, que con sus pensamientos estimulo el debate intelectual sobre la “cosa pública” y la gestión del poder.

 

 

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