sábado, 20 de agosto de 2011

MARIO RIERA PINILLA ARISTIDES UREÑA RAMOS

UNA LABOR UNICA y CONTEMPORANEA de MARIO RIERA PINILLA.
ARISTIDES UREÑA RAMOS.

 MARIO RIERA PINILLA-(1920-1967) CUANDO LA CREATIVIDAD Y EL AMOR POR EL SUELO PATRIO
HACEN GRANDE EL CORAZON DE UNA NACION - NOS DEJO DEMACIADO JOVEN PARA CUMPLIR
MISION.


Cuando sostenemos, que hay un LINAJE DE PRIMERA CALIDAD en la Regiòn de Veraguas, nos sostiene-en esta afirmaciones—el trabajo de una gran cantidad de Intelectuales veraguense, que han dejado una infinidad de Obras excelentes, y que mucha veces son pocos conocidos en nuestro ambiente Panameño.

Lejos de gratuita alabanzas y de faciles exaltaciònes…quiciera presentarles unas series de obras, de MARIO RIERA PINILLA…y proponerles un texto critico de su obra… y algunos cuentos que he escojido para Uds.
MARIO RIERA PINILLA contrariamente a los SEUDOS-PURISTAS de la lengua..exalta, la forma de expresarse de nuestro pueblo interiorano, la forma que acostumbramos usar para comunicar entre nosotros.
 Su obra me han, infuenciado en mi adolescencia y desde mis temprana edad, fuè un impacto renovador, debido a la rebeldia que a traves de su cuentos criollo- fueras de “INTELECTULISMO de CONFUSIO. ha forjado una manera unica y verdaderamente creativa.. Un interprete creador, juntos a otros intelectlaes…..desde el Panamà profundo aquella forma de expresiòn que muchos seudos-intelectuales, llamaròn con el nombre despreciativo de CUTARRISMO. (Bueno quien sabe, si mi pintura, tambiénsea CUTARRISTA????).


 La Obra de  Mario Riera Pinilla, es una obra UNICA y muy actual..digna de ser conocida a fondo, ESPERO QUE TENGA UNA BUENA LECTURA.



LAS BRUJAS Y EL DIABLO
de MARIO RIERA PINILLA
En un pueblo muy pequeño vivían dos compadres; el compadre pobre y el compadre rico.  El compadre pobre le pedía todo al rico, hasta la surrapa del café.
 Un día el compadre rico amaneció de mal humor y le negó la surrapa al compadre. Cuando el pobre llegó a la casa, su mujer se puso a llorar y le dijo el marido:
—No llores; yo veré lo que voy a hacer.

Se fue el señor; caminó todo el día y lo cogió la noche debajo de un palo de nance y él se trepó arriba. Él, que estaba dormido cuando sintió que llegó un poco de gente, él se asustó: eran las brujas y el diablo, que ese era el sitio donde ellas se reunían para bailar y cantar.
 Comenzaron a cantar y decían así:
 —Lunes y martes, miércoles tres—.
Les contesta el hombre arriba del palo:
—Jueves y viernes, sábado seis.
Ellas se quedan asustadas y vuelven a cantar; les vuelve el hombre a contestar: Dicen ellas: —¿Quién será ese rey que nos ha interpretado bien nuestro canto? Vamos, vamos a bajarlo para que nos ayude a cantar—.
Ellas subieron y lo bajaron y se pasaron toda la noche cantando y bailando. Ya por la madrugada, lo abrazaron y le dieron bastante plata que el hombre ni podía con la carga. Cuando el señor llegó a la casa, mandó a comprar la comida y prendieron el fogón.
El compadre rico vio salir humo de la casa del compadre pobre y dice:
— Esto no puede ser; mi compadre no ha venido a pedir surrapa hoy y ¿por qué
sale humo de su casa?—.
Y fue que no esperó que se fue hasta en calzoncillos para la casa del compadre y le dijo: —Compadre, y ¿cómo ha hecho usted para conseguir dinero?—.

Le contestó él:
 —Mire, compadre, ayer usted me negó la surrapa, yo me fui, me cogió la noche debajo de un palo de nance; entonces llegaron las brujas y el diablo y comenzaron a cantar “lunes y martes, miércoles tres”, y entonces yo le contesté: “jueves y viernes, sábado seis”. Ellas me bajaron del palo, me abrazaron y me puse a cantar con ellas. Por la madrugada se despidieron de mí, me fueron llenando de plata que ni podía con ella.

El rico ni esperó que el pobre le acabara de contar; se fue para su casa, mandó a ensillar un caballo y se fue. Lo cogió la noche allí mismo en el palo de nance.
Cuando llegaron las brujas, se pusieron a cantar:
Lunes y martes y miércoles tres; jueves y viernes, sábado seis—.
Contesta el hombre:
Arriba del palo: domingo siete.
Dicen las brujas:
—¿Quién será es e simplote que nos ha dañado nuestro canto?. ¡Tírenlo al suelo! — Se subió una bruja, lo tiró de arriba del palo; cuando cayó, lo agarraron las otras a puño.
Por la madrugada se fue el compadre rico que ni podía caminar, todo adolorido, hinchado de los golpes. Llegó a la casa y a los tres días murió.




CUENTO DEL TÍO CONEJO Y TÍA ZORRA
de MARIO RIERA PINILLA
Le gustaba al tío conejo darse importancia delante de la gente. (?)
 Un día que estaba hablando con algunos acerca de caballos, decíanle aquellos que no tenían ninguno.
—¿Cómo?— les preguntó tío conejo
—. Yo tengo el mejor del país y es nada menos que la señora zorra.
Esta, que estaba por allí, lo oyó y le dijo a los otros que haría retirar al señor conejo esas palabras. Dijo:
—Esperen aquí y verán qué mal rato le voy a hacer pasar.

Corrió a casa de tío conejo y le dijo amigablemente:
—Señor conejo, sus amigos van a dar una fiesta y les prometí venir a buscarle—.

Este, entrando en sospecha, le dijo que no podía caminar. La tía zorra le dijo que lo llevaría en su lomo, a lo que tío conejo dijo:
—Sin silla y brida, no voy—.
Aceptó la tía zorra y después de enjaezarla, montó el señor conejo sobre ella, no sin ponerse un par de espuelas puntiagudas que llevaba escondidas. Se pusieron en camino y la zorra se dijo:
—Voy a darle a este imbécil un maltrato por llamarme su caballo—.

E inmediatamente comenzó a saltar de aquí para allá, avanzando, retrocediendo, con intenciones de tumbar al tío conejo. Pero éste clavó las espuelas con tanta fuerza, que la tía zorra no tuvo más remedio que dar por vencida la pelea.
Al llegar al lugar, tío conejo amarró a tía zorra en la cuadra y entrando en la casa, dijo a sus amigos:
—Ves, cómo la tía zorra es mi caballo? Es un poco
rebelde, pero ya la amansaré—. Todos fueron a mirar a tía zorra por una
ventana.
Terminada la fiesta, montó tío conejo sobre tía zorra y ésta avanzaba lentamente, que el tío conejo, augurando algo, se puso nervioso. Por más que espuelaba a tía zorra, ésta no avanzaba, pues tumbándose de repente, comenzó a revolcarse y tío conejo salió huyendo para su madriguera.
 Levantóse la zorra, persiguió a tío conejo y éste viéndose agarrado, se metió en un árbol
hueco. Llegó tía zorra y viendo el agujero muy chico, dijo:
 —De todas maneras eres mío, porque aquí estaré hasta el año que viene.
Al rato pasó tío tigre y díjole la zorra:
—Oiga, señor tigre: tengo encerrado al señor conejo en este hueco; así que haga el favor de cuidarme aquí, mientras yo busco un hacha.
Aceptó tío tigre y parándose frente al hueco, dijo:
—Señor conejo, ¿tiene algo de comer allí?—.
El tío conejo dijo que sí. —¿Cómo?— contestó tío tigre. —Claro que sí, dijo tío conejo, al otro lado del árbol hay una ardilla.
Póngase de centinela, que yo la espantaré por acá. Dio tío tigre la vuelta, y mientras la daba, tío conejo salió a todo correr hacia su madriguera.


FLORE


Dictado por Francisco Villord, analfabeta de 25 años de edad, aproximadamente.
 Vive en el lugar denominado
Cabecera de Río San Pablo, al norte de Cañazas.
Lo aprendió de su abuelo.

Flore ta bañando en un quebrá y viene un hombre, garraba un zapato,zapato de Flore. Y antonse viene un ñopo y dice: —Usté no
  Flore ta bañando, garra zapato de Flore. Si tú garra zapato,
tú casa con Flore y antonse tú rico de iguale como rey.
Antonse tá bañando Flore y antonse juí (fue) y garraba un hombre
un zapato y ponlo un zapato. Antonse dijo Flore: —¡Ay, que garraba un
zapato! Antonse ta bien, que voy casare siempre contigo. Vamo pa la
casa del rey.
Antonse dijo rey: —Usté acojtare ejta noche con Flore y mañana
parío niyo; antonse tú quedare con plata. Si usté no tenere familia mañana,
antonse yo voy a comere, a matare. Antonse, si va tenere hijo, va
tenere cuatro baule: doj baule queda pa yerno, doj baule va quedare pa
rey. Si Flore no va tenere pa niyo, antonse baule va a quedare pa rey.
Y antonse viene un diablo; puso un niyo chiquito ensima de Flore
y antonse diablo va a salvare a ejte hombre pa que no comere del rey.
Y antonse chiyó niyo, diuna vej dijpertó Flore y como Flore tá
nuevecita (virgen), ella no supo cuando yegare niyo y dijo: —¡Ay,
María Santísima! ¡Yo no sabía que salió niyo!
Y dijo rey: —Pobrecita, que ejpantó Flore y viene rey y aropare
niyo con ropa blanca y manesió mañana—. Y dijo rey a yerno: —Doj baule
queda pa ti y doj baule queda pa mí.
Y antonse dijo yerno: —Ta bien—. Y antonse dijo rey: —Vaya
jasere un trabajo. Un trabajo sembrare un caña ya un monte, jasiendo
un cañalaverale, Vaya sere ayá.

Y seguido hombre juí pa ya; hombre no jiso un cañalaverale. dio peresa
hasere. Ni puso sembrare caña
Antonse él pensó él en plata, gajtare plata de rey namá.
Antonse dijo el rey: —Usté no trabaje, usté queda mi plata; entonse
usté comprare cuatrociento villona en rese.
Y antonse dijo hombre que cumplió de comprare siempre, y
antonse hombre tenía rico iguale como rey.
Y andó de zapato, un vestío bonito, una silla bonito, un sombrero
bonito, un sombrero de Cartagena y jandó de rico y compró too, Tenió
plata, tenió too bien vestido; tenió toa vaina, tenió too como iguale de
rey.
Y antonse dejpué compró un tienda; casa de oro; vara de oro; casa
grande, bonita. Antonse él tenió máij. Tenió moso, tenió trabajo, tenió
cosinera. Tenió toa vaina pa trabajare pa servicio pa ella (él).




MARIO RIERA PINILLA


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