jueves, 25 de agosto de 2011

MARIO RIERA PINILLA / ARISTIDES UREÑA RAMOS

III PARTE

MARIO RIERA PINILLA de ARISTIDES UREÑA RAMOS

MARIO RIERA PINILLA
MARIO RIERA PINILLA
 

Introducción por

MARIO RIERA PINILLA


La colección de cuentos que presentamos a continuación de esta nota introductoria es el producto de largos meses de labor, llevada a cabo principalmente en la región de la República que comprenden Veraguas, Herrera y algunos lugares de Coclé y Los Santos.
 Tenemos queconfesar, con toda la honestidad que exige un trabajo de este tipo, que esta labor representa un mayor esfuerzo en la provincia de Veraguas, que por su conformación y formas de vida es zona de gran interés y fuente inagotable de investigación.
Nuestro propósito, en el presente trabajo, ha estado dirigido hacia la base de toda investigación científica, como lo es la recolección y clasificación del material folklórico y no esencialmente al análisis de su contenido, circunstancia que el folklore hace más exigente, cuando se trata de llegar a conclusiones, aun en países en donde toda ciencia ha tenido sus más brillantes cultores, como Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos de Norteamérica, etc.
Ya lo ha dicho el gran folklorista norteamericano, Dr. Ralph Steele Boggs, cuando afirma que “el folklore está todavía muy ocupado en aquellas primeras etapas de cualquier ciencia, en recoger y clasificar sus materiales”.

Aún esta labor de clasificación de los materiales folklóricos constituye un arduo trabajo por hacer. Al respecto, nos dice el propio Dr.Boggs, en su conferencia “El Folklore, Definición” “La extensión y la clasificación de las materias folklóricas son todavía algo obscuras.  El índice general de los tomos de la Volkskundliche Bibliographie ofrece un poco de claridad, tal como los títulos de las secciones en las bibliografías anuales del folklore del Southern Folklore Quarterly, ilustrados por la terminología empleada por los escritores en sus títulos que aparecen en dichas secciones. El Índice de Motivos de Stith Thompson ofrece una clasificación detallada sobre todo de los tipos narrativos. La introducción de Robert Lehman Nitsche a sus Adivinanzas Rioplatenses propone un sistema valioso de clasificación, de las adivinanzas. Varios sistemas de clasificar melodías de la música popular se han propuesto. Pero un sistema definitivo y compensivo de clasificación para toda clase de folklore no se ha propuesto aún.”

Pero si esta dificultad se hace extensiva al folklore en general, impone rígidas disciplinas cuando del cuento se trata. La enorme variedad de cuentos que andan de boca en boca, ha dado como resultado, un número difícil de variaciones que expresan, con sabiduría y Belleza extraordinaria, dentro de una concepción no siempre infantil del universo, todas las manifestaciones de la vida popular que constituye el más subyugante panorama que persona alguna pueda imaginarse.

Mas, con todo eso, esta variada colección tiene, en los respectivos países, sus agrupamientos, que corresponden a los determinados ambientes en que se afincan, lo que permite estudiar con relativa independencia los rasgos comunes a una región dada.

Debe recordarse que el relato tradicional, como toda manifestación popular, es el producto de diversas influencias que se mezclan, con el correr del tiempo, sin norma anticipada, en un ambiente determinado.
Por lo tanto, nuestro floklore, como el de cualquier país, es el producto de la mezcla de muchos tipos de influencia extranjera, teniendo como posible base la cultura indígena.

A simple vista, de los factores foráneos, el europeo parece ser el predominante, siguiéndole en grado inferior el africano, como ocurre en nuestros cuentos populares.

En consecuencia, nuestro folklore es digno de la mayor atención y requiere para su estudio, toda la capacidad científica con que pueda contarse.
Tenemos la esperanza de que nuestro humilde trabajo pueda servir de base para futuras investigaciones del cuento popular en Panamá, para que investigadores de más prestigio lo superen, como seguramente lo harán, en beneficio de la cultura.






Estudio del cuento folklórico
en Panamá


A menos que nuestra propia ignorancia nos vede el conocimiento de estudios anteriores, no conocemos obra alguna en que aparezcan clasificados los cuentos folklóricos de Panamá.
 Las únicas obras en las cuales encontramos colecciones de relatos populares panameños, son las de la Profesora Luisita Aguilera Patiño, sobre tradiciones y leyendas.


Narciso Garay, en su conocida obra Tradiciones y cantares de Panamá,no nos da versión alguna, de cuentos populares y su trabajo es más bien una colección etnográfica de carácter general. Valiosa obra con la cual el Dr. Garay se sitúa a la cabeza de los investigadores nacionales.
Mas, sin querer restar méritos a autor alguno, y manteniéndonos dentro de la más estricta objetividad científica, tenemos que afirmar que tales obras no son colecciones de cuentos, sino de leyendas y tradiciones que abarcan aspectos distintos del folklore.
Sobre la diferenciación entre el cuento y la leyenda, ha dicho lo siguiente el Profesor mexicano Alfredo Ibarra Jr.:
“El cuento es una narración simple, bella, y de sentido humano. El tema, la estructura y aun el sentido del cuento, varían con el estado deadelanto del pueblo que lo produce. Hay apólogos que tienen como héroes, personas en lugar de animales, y el fin principal es la información aunque en su contenido haya siempre tendencias a defender valores superiores: bondad, nobleza, persistencia, trabajo, honradez, respeto a la ley, etc. Se les considera cuentos. A veces el cuento se confunde con la novela corta.”
Nuestra afirmación tiende, pues, a demostrar que el cuento folklórico, entendido como tal, no había sido aún motivo de investigación en nuestro país.

En “Cuentos panameños de la ciudad y del campo”, de Ignacio de J. Valdés Jr., el autor se explica por sí solo cuando nos dice: “En estos mis Cuentos del Campo, intento retratar lo más fielmente posible el alma de nuestros campesinos con sus grandes pasiones, sus amores y sus odios, sus creencias y sus costumbres patriarcales.”
Como es fácil de ver, Valdés Jr., intenta retratar el alma campesina pero sin desligarse de su propia personalidad, que es, en todo caso, obra artística y literaria, pero que se aleja de la objetividad científica del relato “tal como lo cuenta el pueblo”. El propio Valdés Jr., que vivió su infancia entre relatos que oía de boca de los campesinos veragüenses, habla de “el rico filón, inexplotado aún, por obra y gracia de nuestra desidia y nuestro desprecio hacia lo propio.”

Escritores como José E. Huerta, José María Núñez, Moisés Castillo, Ernesto de J. Castillero, Lucas Bárcena, Rodolfo Aguilera Jr., Graciela Rojas Sucre, Gil Blas Tejeira y otros, se mantienen dentro del marco de la obra artística en la que lo folklórico propiamente dicho, sólo sirve de base para el trabajo literario.




MÉTODO DE RECOPILACIÓN


La mayor parte de los cuentos que forman la presente colección, fueron recogidos directamente de informantes, —muchos de los cuales eran analfabetos—, por medio del método fonético, en lugares que se encuentran dispersos; en las provincias antes citadas, con preferencia en las comunidades rurales.
Se aceptaron cuentos escritos sólo después de haberlos escuchado del informante, quien prefirió dictarlo a algún pariente o escribirlo él mismo.
En resumen, todos los cuentos han sido oídos por el investigador, que ha eliminado algunas versiones cuya semejanza con otras, indican un mismo relato.
El autor ha podido observar que a algunas personas les agrada “echar” los cuentos, pero son aquellas que en cada comunidad “se dedican a eso”, lo que hacen con gran habilidad en velorios, rezos, y algunas ocasiones eventuales, para pasar el tiempo.

  Para alcanzar su propósito de coleccionar los cuentos folklóricos, el autor solicitaba el relato de “los cuentos que “echaba la gente de antes”.
Algunas personas, aunque los conocen, no los relatan porque dicen que no tienen gracia para echarlos”.




Sólo ha encontrado un caso en que el informante “vive de echar cuentos” y fue en Cañazas, Veraguas, en donde dicho señor, un anciano de traza poco común, recibe como pago por su trabajo, habitación y alimentos de la familia en donde se hospeda con tal fin. Sus oyentes son niños por lo general.
En la vida familiar encontramos informantes que podían ser hombres o mujeres; sobre ésto no hay distinción alguna. Parece depender más del temperamento de las personas. Pero abundan más relatores del sexo masculino, entre los que relatan cuentos en velorios y circunstancias que podríamos llamar públicas. Como era lógico suponer, el relato de los cuentos abunda en las comunidades en proporción directa a su distancia de los centros urbanos.

Pero, es más frecuente de lo que pudiera creerse a primera vista, en los pueblos importantes del interior de la República, principalmente entre las personas que viven en la periferia de dichas poblaciones.

El autor presenta con verdadera satisfacción, el cuento Nº 28, titulado titulado Flore, que fue tomado fonéticamente al informante Francisco Vilora, quien vive en la sierra de Veraguas, en el lugar denominado Cabecera de Río San Pablo. Aunque el relato Nº 33, del mismo informante es, evidentemente, una concepción mitológica guaymí, se ha incluido entre los cuentos de animales con el fin de que aparezca en la presente obra porque algunas de sus características permiten hacerlo.

Dictar el cuento es proceso extraño a nuestro pueblo, por lo que se llegó a la conclusión, después de algunas experiencias, de que lo más conveniente era oír recitar todo el relato y después solicitar al informante se sirviese dictarlo.

En algunos casos, cuando ésto fue posible, se logró que se recitara nuevamente, después del dictado, lo que permitía hacer las debidas correcciones y se confirmaban algunas palabras desde el punto de vista de la fonética.


VOCABULARIO

Para facilitar la comprensión de los relatos, hemos hecho una lista de palabras, en orden alfabético, de los términos regionales más interesantes que aparecen en los relatos, a pesar de que algunos de ellos son ampliamente conocidos.

La puntuación ha sido colocada por el autor. En cuanto a la ortografía, se ha mantenido la corriente del español, en los casos en que el informante tiene el habla común entre los panameños de la clase media.

Frecuentemente nos encontramos con cambios en el habla de un informante, aun en un mismo discurso, como en los casos señalados en los cuentos 2 y 5. 
No se pretende en esta obra hacer un trabajo de carácter estrictamente lingüístico; cualquier esfuerzo en ese sentido, ha sido hecho con el fin de facilitar la comprensión de los cuentos

MARIO RIERA PINILLA

Estudio del cuento folklórico en Panamá


sábado, 20 de agosto de 2011

II PARTE- MARIO RIERA PINILLA y ARISTIDES UREÑA RAMOS

TEXTO SOBRE MARIO RIERA PINILLA por  Justo Arosemena Moreno

CUENTOS FOLKLÓRICOS DE PANAMÁ
Cuentos folklóricos
de Panamá
Recogidos directamente del verbo popular
Mario Riera Pinilla

Prólogo

Siguiendo nuestro camino sobre los senderos folklóricos llegamos al despertar de un interés sano y ordenado que nos conduce a Mario Riera Pinilla. Su apreciable material de cuentos populares de la zona central de nuestro país, particularmente de Veraguas, se encuentran compendiados en su obra Cuentos folklóricos de Panamá.

A diferencia de las obras publicadas por literatos de la época como Ignacio de J. Valdés, José E. Huerta, José María Núñez, Gil Blas Tejeira, Lucas Bárcenas, Moisés Castillo, Rodolfo Aguilera, Graciela Rojas Sucre, Ernesto J. Castillero y otros tantos, la obra de Riera surca los senderos del apego a la objetividad del relato de sus informantes.

 Las narraciones no son simples episodios en los cuales se retrata el sentimiento y pensamiento del autor; no es una narración del escritor sino del pueblo, de su sabiduría popular, la que transmite, vía oral, a otras personas sin importar la recompensa del reconocimiento, sino el goce estético y psicológico del mensaje que se entrega en las reuniones familiares o sociales.

Los Cuentos folklóricos de Panamá distan de ser una literatura cuentística criolla o costumbrista criolla, vinculada al ambiente rural e idealización de tipos, de estrecha relación con el periodismo de los letrados. La actitud romántica de aquellos relatos en donde se ahoga la espontaneidad creadora del informante no está presente en las narraciones compiladas por Riera Pinilla.

En sus cuentos no se avista la retórica ampulosa, la semilla neoclásica o escolástica de muchos de nuestros costumbristas, ya que los sesenta y nueve (69) relatos sólo aspiran a andar de boca en boca del pueblo, a ser narraciones sencillas, heredadas de generación en generación, tradiciones verídicas en las cuales los narradores tienen el afán de prestarles interés admirativo.

 Mario Riera hizo lo que las reflexiones de La Bruyere, citadas por Jean Frappier, indicaran “tomad las cosas de primera mano; bebed en la fuente”. Aquí se distingue lo auténtico de lo sofisticado, a decir de Paul Delarue.

    El mayor mérito del maestro veragüense parte de su método de estudio. Los cuentos fueron recogidos directamente de informantes, por medio del método fonético, en comunidades rurales, de preferencia. Todas las muestras fueron oídas por el investigador. No hay invento o palabras arregladas que puedan atribuirse al escritor.


Como bien apunta Riera Pinilla, son relatos que a algunas personas les agrada “echar”, por decir narrar, como lo que sigue: “Había un rey que era viudo y tenía una jija que se ñamaba Isabel. El rey se enamoró de una princesa y se casó con ella. Al principio, la reina trataba bien a la niña, pero depué le jue cojiendo rabia y envidia porque el rey quería má a la niña
que a ella...”.

    Todos sabemos que esta narración, no es propia del informante. Ella es la muestra oral que llegó a los oídos de aquel campesino y la registró para luego contarla en la ocasión que creyera oportuna. Son cuentos de estructura universal, en los cuales son importantes las cualidades del narrador. Su aptitud para describir en forma oral, de manera que no se afecte el poder de la fantasía, es tan importante como preservar la función de la narración. Es el saber salvaje que denomina Claude Lévi-Strauss en donde hombres del neolítico viven dentro de una civilización que estima la escritura como algo esencial pero que para aquel hombre no resulta igual, en donde la capacidad de memoria, su retención y ejercitación son la tónica de la conducta de sus principales informantes.

Qué nos sobreviene cuando oímos hablar de Tío Conejo y Tío Tigre, o Tío Conejo y Tía Zorra y el Tío Capacho. ¿Animales simplemente? ¡No!, son animales que hablan, discuten, bailan, como cualquiera de nosotros y para que ello tenga visos de completa realidad, el que “echa” el cuento debe imprimir toda su habilidad y destreza como buen narrador. De aquí que algunas personas, aunque conozcan el cuento, no lo relatan porque temen quedar mal, ya que “no tienen gracia para “echarlos”.

El auténtico narrador transporta el auditorio al mundo de la fantasía, lo traslada a un mundo irreal que termina siendo realidad en la mente del oidor. Su valor es incitante, sugestivo, imaginativo, nutriente de fantasías e ilusiones soñadas.

Es importante destacar la noticia que Riera Pinilla acota al destacar que “sólo ha encontrado un caso en que el informante vive de echar cuento” y fue en Cañazas, Veraguas.

Usualmente el narrador no recibe otro estímulo que la gracia de sus oidores, el premio de la fama de buen “conocedor y narrador de cuento”, o de ser un hombre que sabe entretener o hacer reír a los demás.

De igual forma es oportuno destacar en este prólogo el hecho de que el relato de los cuentos abunda en las comunidades en proporción directa a su distancia de los centros urbanos, apunta Riera. Su relativo aislamiento lo conduce a preservar las herencias culturales,
haciendo que las influencias de otros pueblos no se interpongan con la propia.

La clasificación o agrupación de los cuentos comprende diez y seis bloques en donde la función, sus características, la estructura y el sentido del cuento son la técnica que el escritor adopta para la fusión.

Es impostergable iniciar el ordenamiento según el criterio de Stith Thompson expuesto en The Types of the Folklore. Ejemplo clásico de lo que afirmamos son los cuentos de Tío Conejo y Tía Zorra, de Tía Zorra y la Gallina Fina, los cuales son identificados con el número 122D por el investigador norteamericano.

Cuentos como Pedro y Juan; Pedro Animal; El Príncipe Lagarto;El Príncipe Serpiente; La rana encantada; Los tres infantes; BlancaFlor; Tío Conejo y Tío Tigre; La Zorra; El compadre pobre y el compadrerico; Juan Perezoso, son identificados en las clasificaciones del cuento universal, con variantes en otras latitudes hispanoamericanas.

Cuentos folklóricos de Panamá confirma la postura de Roger Pinón al señalar que cada cuento tiene un tema. Las muestras de Pedro Animal revelan una unidad temática. “Es un mismo tema con diferentes sentidos, por ello constituye una familia temática entre las cuales se pueden distinguir versiones que se refieren, cada una, a un tipo bien determinado” 1.

1 PINON, Roger: El Cuento Folklórico. Buenos Aires, 1965, Pág. 24.
 
Para el caso, los cuentos de Pedro Animal revelan la presencia de dos her-manos, Pedro y Juan; el primero la víctima de las andanzas del segundo, en algunos casos como hermanos, y en otras como el peón. Igual vemos en los cuentos de animales, Tío Conejo, Tío Tigre,
Tía Zorra.

La colección de Riera, con sus cuentos maravillosos, anecdóticos, de animales, religiosos, novelescos, del diablo, nos entrega personajes que no están separados entre sí por barreras biológicas, geográficas, sociales, económicas, temporales o míticas.
Como bien señala Pinón, los animales y los hombres se hablan, los héroes recorren el espacio sin restricción real; los héroes pobres se casan con hijas de reyes y éstos no se distinguen de sus súbditos más que por el poder y la riqueza que automáticamente les da el
rango; la acción se sitúa en tiempo indeterminado, más allá del tiempo real, en donde el mundo de los vivos se une frecuentemente con el de los muertos.

Obra de grandes dotes, invita a profundizar en su contenido. Para ella el tiempo no pasará. Siempre será fiel vigilante de una postura, portadora de un mensaje de humanidad, de un legado tan antiguo como el propio hombre que trata de reencontrarse en la fantasía de su mente soñadora.

Mario Riera Pinilla, décimo hijo del matrimonio de un ciudadano español de nombre Narciso Riera Roca y madre panameña, Angélica Pinilla de Riera, nació el 4 de febrero de 1920.  Educador como su hermano mellizo Jaime, estudió antropología en México en donde ejercía un cargo diplomático.

Entre su producción literaria se cuentan: La muerte va por dentro y Rumbo a Coiba. Riera muere en plena edad productiva un 12 de octubre de 1967.

Continuando esta senda folklórica en Panamá como en otros tantos sitios de nuestro continente, prolifera la leyenda como aquella narración imaginaria, ubicable en el medio físico con fuerte contenido de una moralidad primitiva en donde los pueblos aspiran a despertar un grado de admiración, conmoviendo los sentimientos y trasmitiendo grandes enseñanzas para dar con ella solución a sus problemas, a su heroico vivir contra las fuerzas de la naturaleza, a la práctica de sus cultos”, a buen decir de G. Manrique De Lara en su trabajo Leyendas y cuentos populares de España.
Justo Arosemena Moreno
Panamá, 1999


MARIO RIERA PINILLA ARISTIDES UREÑA RAMOS

UNA LABOR UNICA y CONTEMPORANEA de MARIO RIERA PINILLA.
ARISTIDES UREÑA RAMOS.

 MARIO RIERA PINILLA-(1920-1967) CUANDO LA CREATIVIDAD Y EL AMOR POR EL SUELO PATRIO
HACEN GRANDE EL CORAZON DE UNA NACION - NOS DEJO DEMACIADO JOVEN PARA CUMPLIR
MISION.


Cuando sostenemos, que hay un LINAJE DE PRIMERA CALIDAD en la Regiòn de Veraguas, nos sostiene-en esta afirmaciones—el trabajo de una gran cantidad de Intelectuales veraguense, que han dejado una infinidad de Obras excelentes, y que mucha veces son pocos conocidos en nuestro ambiente Panameño.

Lejos de gratuita alabanzas y de faciles exaltaciònes…quiciera presentarles unas series de obras, de MARIO RIERA PINILLA…y proponerles un texto critico de su obra… y algunos cuentos que he escojido para Uds.
MARIO RIERA PINILLA contrariamente a los SEUDOS-PURISTAS de la lengua..exalta, la forma de expresarse de nuestro pueblo interiorano, la forma que acostumbramos usar para comunicar entre nosotros.
 Su obra me han, infuenciado en mi adolescencia y desde mis temprana edad, fuè un impacto renovador, debido a la rebeldia que a traves de su cuentos criollo- fueras de “INTELECTULISMO de CONFUSIO. ha forjado una manera unica y verdaderamente creativa.. Un interprete creador, juntos a otros intelectlaes…..desde el Panamà profundo aquella forma de expresiòn que muchos seudos-intelectuales, llamaròn con el nombre despreciativo de CUTARRISMO. (Bueno quien sabe, si mi pintura, tambiénsea CUTARRISTA????).


 La Obra de  Mario Riera Pinilla, es una obra UNICA y muy actual..digna de ser conocida a fondo, ESPERO QUE TENGA UNA BUENA LECTURA.



LAS BRUJAS Y EL DIABLO
de MARIO RIERA PINILLA
En un pueblo muy pequeño vivían dos compadres; el compadre pobre y el compadre rico.  El compadre pobre le pedía todo al rico, hasta la surrapa del café.
 Un día el compadre rico amaneció de mal humor y le negó la surrapa al compadre. Cuando el pobre llegó a la casa, su mujer se puso a llorar y le dijo el marido:
—No llores; yo veré lo que voy a hacer.

Se fue el señor; caminó todo el día y lo cogió la noche debajo de un palo de nance y él se trepó arriba. Él, que estaba dormido cuando sintió que llegó un poco de gente, él se asustó: eran las brujas y el diablo, que ese era el sitio donde ellas se reunían para bailar y cantar.
 Comenzaron a cantar y decían así:
 —Lunes y martes, miércoles tres—.
Les contesta el hombre arriba del palo:
—Jueves y viernes, sábado seis.
Ellas se quedan asustadas y vuelven a cantar; les vuelve el hombre a contestar: Dicen ellas: —¿Quién será ese rey que nos ha interpretado bien nuestro canto? Vamos, vamos a bajarlo para que nos ayude a cantar—.
Ellas subieron y lo bajaron y se pasaron toda la noche cantando y bailando. Ya por la madrugada, lo abrazaron y le dieron bastante plata que el hombre ni podía con la carga. Cuando el señor llegó a la casa, mandó a comprar la comida y prendieron el fogón.
El compadre rico vio salir humo de la casa del compadre pobre y dice:
— Esto no puede ser; mi compadre no ha venido a pedir surrapa hoy y ¿por qué
sale humo de su casa?—.
Y fue que no esperó que se fue hasta en calzoncillos para la casa del compadre y le dijo: —Compadre, y ¿cómo ha hecho usted para conseguir dinero?—.

Le contestó él:
 —Mire, compadre, ayer usted me negó la surrapa, yo me fui, me cogió la noche debajo de un palo de nance; entonces llegaron las brujas y el diablo y comenzaron a cantar “lunes y martes, miércoles tres”, y entonces yo le contesté: “jueves y viernes, sábado seis”. Ellas me bajaron del palo, me abrazaron y me puse a cantar con ellas. Por la madrugada se despidieron de mí, me fueron llenando de plata que ni podía con ella.

El rico ni esperó que el pobre le acabara de contar; se fue para su casa, mandó a ensillar un caballo y se fue. Lo cogió la noche allí mismo en el palo de nance.
Cuando llegaron las brujas, se pusieron a cantar:
Lunes y martes y miércoles tres; jueves y viernes, sábado seis—.
Contesta el hombre:
Arriba del palo: domingo siete.
Dicen las brujas:
—¿Quién será es e simplote que nos ha dañado nuestro canto?. ¡Tírenlo al suelo! — Se subió una bruja, lo tiró de arriba del palo; cuando cayó, lo agarraron las otras a puño.
Por la madrugada se fue el compadre rico que ni podía caminar, todo adolorido, hinchado de los golpes. Llegó a la casa y a los tres días murió.




CUENTO DEL TÍO CONEJO Y TÍA ZORRA
de MARIO RIERA PINILLA
Le gustaba al tío conejo darse importancia delante de la gente. (?)
 Un día que estaba hablando con algunos acerca de caballos, decíanle aquellos que no tenían ninguno.
—¿Cómo?— les preguntó tío conejo
—. Yo tengo el mejor del país y es nada menos que la señora zorra.
Esta, que estaba por allí, lo oyó y le dijo a los otros que haría retirar al señor conejo esas palabras. Dijo:
—Esperen aquí y verán qué mal rato le voy a hacer pasar.

Corrió a casa de tío conejo y le dijo amigablemente:
—Señor conejo, sus amigos van a dar una fiesta y les prometí venir a buscarle—.

Este, entrando en sospecha, le dijo que no podía caminar. La tía zorra le dijo que lo llevaría en su lomo, a lo que tío conejo dijo:
—Sin silla y brida, no voy—.
Aceptó la tía zorra y después de enjaezarla, montó el señor conejo sobre ella, no sin ponerse un par de espuelas puntiagudas que llevaba escondidas. Se pusieron en camino y la zorra se dijo:
—Voy a darle a este imbécil un maltrato por llamarme su caballo—.

E inmediatamente comenzó a saltar de aquí para allá, avanzando, retrocediendo, con intenciones de tumbar al tío conejo. Pero éste clavó las espuelas con tanta fuerza, que la tía zorra no tuvo más remedio que dar por vencida la pelea.
Al llegar al lugar, tío conejo amarró a tía zorra en la cuadra y entrando en la casa, dijo a sus amigos:
—Ves, cómo la tía zorra es mi caballo? Es un poco
rebelde, pero ya la amansaré—. Todos fueron a mirar a tía zorra por una
ventana.
Terminada la fiesta, montó tío conejo sobre tía zorra y ésta avanzaba lentamente, que el tío conejo, augurando algo, se puso nervioso. Por más que espuelaba a tía zorra, ésta no avanzaba, pues tumbándose de repente, comenzó a revolcarse y tío conejo salió huyendo para su madriguera.
 Levantóse la zorra, persiguió a tío conejo y éste viéndose agarrado, se metió en un árbol
hueco. Llegó tía zorra y viendo el agujero muy chico, dijo:
 —De todas maneras eres mío, porque aquí estaré hasta el año que viene.
Al rato pasó tío tigre y díjole la zorra:
—Oiga, señor tigre: tengo encerrado al señor conejo en este hueco; así que haga el favor de cuidarme aquí, mientras yo busco un hacha.
Aceptó tío tigre y parándose frente al hueco, dijo:
—Señor conejo, ¿tiene algo de comer allí?—.
El tío conejo dijo que sí. —¿Cómo?— contestó tío tigre. —Claro que sí, dijo tío conejo, al otro lado del árbol hay una ardilla.
Póngase de centinela, que yo la espantaré por acá. Dio tío tigre la vuelta, y mientras la daba, tío conejo salió a todo correr hacia su madriguera.


FLORE


Dictado por Francisco Villord, analfabeta de 25 años de edad, aproximadamente.
 Vive en el lugar denominado
Cabecera de Río San Pablo, al norte de Cañazas.
Lo aprendió de su abuelo.

Flore ta bañando en un quebrá y viene un hombre, garraba un zapato,zapato de Flore. Y antonse viene un ñopo y dice: —Usté no
  Flore ta bañando, garra zapato de Flore. Si tú garra zapato,
tú casa con Flore y antonse tú rico de iguale como rey.
Antonse tá bañando Flore y antonse juí (fue) y garraba un hombre
un zapato y ponlo un zapato. Antonse dijo Flore: —¡Ay, que garraba un
zapato! Antonse ta bien, que voy casare siempre contigo. Vamo pa la
casa del rey.
Antonse dijo rey: —Usté acojtare ejta noche con Flore y mañana
parío niyo; antonse tú quedare con plata. Si usté no tenere familia mañana,
antonse yo voy a comere, a matare. Antonse, si va tenere hijo, va
tenere cuatro baule: doj baule queda pa yerno, doj baule va quedare pa
rey. Si Flore no va tenere pa niyo, antonse baule va a quedare pa rey.
Y antonse viene un diablo; puso un niyo chiquito ensima de Flore
y antonse diablo va a salvare a ejte hombre pa que no comere del rey.
Y antonse chiyó niyo, diuna vej dijpertó Flore y como Flore tá
nuevecita (virgen), ella no supo cuando yegare niyo y dijo: —¡Ay,
María Santísima! ¡Yo no sabía que salió niyo!
Y dijo rey: —Pobrecita, que ejpantó Flore y viene rey y aropare
niyo con ropa blanca y manesió mañana—. Y dijo rey a yerno: —Doj baule
queda pa ti y doj baule queda pa mí.
Y antonse dijo yerno: —Ta bien—. Y antonse dijo rey: —Vaya
jasere un trabajo. Un trabajo sembrare un caña ya un monte, jasiendo
un cañalaverale, Vaya sere ayá.

Y seguido hombre juí pa ya; hombre no jiso un cañalaverale. dio peresa
hasere. Ni puso sembrare caña
Antonse él pensó él en plata, gajtare plata de rey namá.
Antonse dijo el rey: —Usté no trabaje, usté queda mi plata; entonse
usté comprare cuatrociento villona en rese.
Y antonse dijo hombre que cumplió de comprare siempre, y
antonse hombre tenía rico iguale como rey.
Y andó de zapato, un vestío bonito, una silla bonito, un sombrero
bonito, un sombrero de Cartagena y jandó de rico y compró too, Tenió
plata, tenió too bien vestido; tenió toa vaina, tenió too como iguale de
rey.
Y antonse dejpué compró un tienda; casa de oro; vara de oro; casa
grande, bonita. Antonse él tenió máij. Tenió moso, tenió trabajo, tenió
cosinera. Tenió toa vaina pa trabajare pa servicio pa ella (él).




MARIO RIERA PINILLA


miércoles, 3 de agosto de 2011

ARISTIDES UREÑA RAMOS - Chuchú Martinez

ARISTIDES UREÑA RAMOS - Chuchú Martinez

José de Jesús Martínez, poeta, dramaturgo y ensayista nicaragüense que adoptó la nacionalidad panameña
EL MENDIGO Y EL AVARO 
                                                       Por: Chuchú Martinez
(Sargento escolta del General Torrijos).

Había una vez un mendigo que se encontró con un ava­ro, y le pidió una limosna. Pero el avaro no se la dio. El mendigo se alegró de que el avaro se envileciera, tanto más cuanto que él era un pobrecito mendigo. Cuando murieron, el avaro se fue al purgatorio, pero el mendigo al infierno.
Tiempo después se volvió a encontrar el mismo mendigo con el mismo avaro. Y el mendigo volvió a pedirle una limos­na. Pero el avaro no se la dio. El mendigo, escarmentado por su experiencia anterior, no se alegró ya de que el avaro se envileciera a su costa. Por el contrario, se lamentó de ello, habiendo en la ciudad tantos otros mendigos igualmente po­brecitos con los cuales podría haberlo hecho. Cuando murieron, el avaro se volvió a ir al purgatorio y el mendigo nueva­mente al infierno.

Todavía una tercera vez volvieron a encontrarse el mis­mo mendigo con el mismo avaro. Esta vez el mendigo entró en pánico al ver al avaro y cruzó rápidamente de acera para no toparse con él. El avaro lo lamentó mucho, porque, escar­mentado también él por su experiencia anterior, se había decidido a darle la limosna. Cuando murieron, el mendigo terminó nuevamente en el infierno, pero el avaro, en cambio, fue al cielo.

Y todavía una vez más volvieron a encontrarse el mismo mendigo con el mismo avaro. En cuanto vio al mendigo, el avaro le ofreció una limosna que ya traía preparada. Pero el mendigo se lanzó al cuello del avaro y lo estranguló y le quitó todo el dinero. Esta vez el avaro no se fue a ninguna parte, porque murió. Y el mendigo vive todavía, y nos está mirando.

LA INVASIÓN YANQUI - ARISTIDES UREÑA RAMOS

LA INVASIÓN YANQUI del 20 de DICIEMBRE de 1989.
"NUNCA TEMAS EN SABER LA VERDAD"

LA VERDAD NO SE CUBRE CON UN VELO PIEDOSO, Y HACER PATRIA
ES NO TEMER EN CONOCER NUESTRA HISTORIA.
LISTADO PARCIAL de NUESTROS MUERTOS, NUESTROS HÉROES y NUESTROS MÁRTIRES.
LOS DEL PUEBLO. LOS DE SIEMPRE.

El 26 de Octubre de 1992, el Centro de Estudios Estratégicos (C. de E.E.) publicó en los periódicos El Panamá-América, Crítica, La Estrella de Panamá, La Prensa, y El Siglo, como Aviso Pagado a página completa el Listado Parcial de Víctimas Mortales de la Invasión del 20 de Diciembre de 1989.

A pesar de la gran divulgación e impacto que tuvo en el extranjero, nacionalmente ya se había tendido sobre tales sucesos el eficiente Cerco Informativo que nos oculta verdades permanentemente y que pretende mantener a nuestro pueblo en la ignorancia y la falsedad.

A lo largo de estos años, el Instituto de Medicina Legal habló de poco más de 250 muertos, la Iglesia Católica dijo conocer de unos 650 pero se negó a publicar los nombres, fuentes del PRD mencionaron cifras que alcanzaban los 4000 y hasta los 10,000 muertos.
Pero sólo el C. de E.E. publicó masivamente un Listado. De él partimos.

Éste es un Listado todavía Parcial. Corresponde – indistintamente - a civiles y a miembros de las Fuerzas de Defensa: soldados rasos, cabos, sargentos…que – a pesar de la conducta cobarde y bochornosa de la totalidad de sus Altos Mandos – combatieron defendiendo la Patria.

De más está decir que ningún Alto Oficial de las Fuerzas de Defensa – de esos que matan a subalternos desarmados y/o que roban y/o que viven muy bien en sus grandes mansiones con sus negocios y sus jubilaciones especiales – aparece en la Lista de Víctimas del C. de E.E.

Tampoco aparece ninguno de los grandes beneficiarios del Régimen Militar. Es decir, TODOS los ricos y/o sus familias y/o sus allegados y/o sus socios:

“Si Ud. busca en Panamá a todas las personas que hicieron negocios con Noriega, se dará cuenta que la única que no participó fue la Madre Teresa de Calcuta”.

Declaraciones de Gabriel Castro en su calidad de Jefe del Consejo de Seguridad de Panamá a The New York Times. Citado por la revista Latin Trade. Septiembre de 1996. Página 15. “Cita del mes”.
En el Listado no aparece ninguno de ellos.
Ni aparece ningún miembro del Club Unión.
Ni ningún miembro de la Mafiocracia, ni de los 100 Dueños de Panamá, ni de ninguno de los propietarios de Partidos Políticos.
Como siempre, los muertos los puso el Pueblo.
Mientras, ellos aplaudían a “los salvadores”.
Que murieran uno o cientos de panameños pobres, poco les importó.
Nunca les ha importado.
Son panameños pobres.


LISTADO PARCIAL de las VÍCTIMAS de la DÉCIMONOVENA (XIX) INTERVENCIÓN ARMADA de los ESTADOS UNIDOS a PANAMÁ.
20 de DICIEMBRE, 1989.
26 de Octubre de 1992.
(Publicado como Aviso Pagado a Página Completa en todos los periódicos de Circulación Nacional).
Este Listado de Víctimas, elaborado por el Centro de Estudios Estratégicos sobre la base de listas, testimonios, entrevistas y trabajo de campo, es Parcial, Incompleto y, seguramente, no exento de errores.
A casi tres años de la última Intervención Armada de los Estados Unidos en Panamá – la Decimonovena (XIX) -, el Pueblo Panameño no dispone de una Lista de Víctimas.

Originados en las disímiles posiciones en torno a la Invasión de 1989, varios factores e intereses concurren para ello. Por una parte, el interés del Gobierno de los Estados Unidos por minimizar el número de Víctimas.
Coincidentemente con esto, el interés del propio Gobierno Panameño en lo mismo.
Por otra parte – y ya en el terreno de los Derechos Humanos – el interés de algunos organismos en minimizar o maximizar el número de Víctimas sin ofrecer Prueba Documental – al menos una Lista Pública – de sus afirmaciones.
Por último, los intereses de algunos sectores por unificar y asimilar – con un concepto erróneo e interesadamente amplio -, las violaciones a, los Derechos Humanos cometidas desde el Golpe de Estado (Interno) de 1968 hasta la Invasión (Extranjera) de 1989.
El resultado, en la práctica, ha sido la construcción de un eficiente CERCO INFORMATIVO en torno a las Víctimas de la Invasión.
Consideramos que sólo el Pueblo construye su Verdad.
Consideramos que los Costos Humanos de la Invasión no son un problema cuantitativo sino Cualitativo, Ético, Moral.
No hace a lo esencial que el número sea mayor o menor.
Hace a lo esencial el hecho de que los intereses de quienes propiciaron, ejecutaron y apoyaron la Invasión, le costaron al Pueblo panameño un número plural de sus hijos, muertos por la acción de un Gobierno extranjero.
Hacemos un llamado al Pueblo Panameño para que – próximos al
Tercer Aniversario de la Invasión – construyamos NUESTRA VERDAD respecto a sus verdaderos Costos Humanos.
Nuestro llamado va dirigido a los Familiares, Amigos, Vecinos,
  Conocidos y Compañeros de Trabajo de las Víctimas.
Nuestro llamado también va dirigido a aquellas personas y organismos
en cuyas manos o a cuyo alcance esté el poder ayudar a construir esta
VERDAD NACIONAL, HISTÓRICA, de indudable importancia para el
Pueblo Panameño y su DIGNIDAD.
Que ésta, NUESTRA VERDAD NACIONAL, sea un Homenaje a
panameños muertos en su propio País por el Gobierno de los Estados
Unidos que ejecutó una Invasión para defender intereses – propios y
locales - que no tienen relación con los Intereses Nacionales del
Pueblo Panameño.
ARROYO GONZÁLEZ, JAIME
ACOSTA SÁNCHEZ, PABLO
AGUILAR DE LEÓN, SARA MARGARITA
AGUILAR, REYNALDO ANTONIO
ALVARADO CARRINGTON, MOISÉS
APARICIO OLIVA, ROBERTO ADOLFO
ARAUZ ACHONG, HUMBERTO ISMAEL
ARDINES PRADO, MANUEL DE JESÚS.
ALCIDES, GUILLERMO
ACOSTA, MIGUEL
AGRAZAL, ALEX
ALVARADO, LUIS
ALDRETE, EDUARDO
ARANA RIQUELME, RICARDO AURELIO
ARAUZ, ALCIBÍADES
AYARZA, GILKE BORIS
BAYLE SMITH, HENRY LEOPOLDO
BENNET, OSCAR CÉSAR
BATISTA, GUY ALEJANDRO
BARRAGÁN CASTILLO, GERARDO,
BECERRA LEDEZMA, MANUEL IGNACIO
BENÍTEZ CÓRDOBA, ANGEL
BONILLA PINZÓN, EVARISTO HUMBERTO
BONILLA T., ERICK ABDIEL
BECKELD SUBE, THOMAS GEORGE
BRICEÑO SÁNCHEZ, PORFIRIO
BROOKS, CECILIO
BROWN, GUILLERMO
BURREL, CELINA
BARRERA DELGADO, CONCEPCIÓN
BARKER WILLIS, ARTURO AUGUSTO
BAENA PÉREZ, ROLANDO ALBERTO
BALLESTEROS SALGUERO, MARIO A.
BARCASNEGRAS CABALLERO, AZAEL
BARKER, LUIS CARLOS
BENDIBURG, JOSÉ
BETHANCOURT AMSTRONG, BRAULIO
BONILLA GONZÁLEZ, CLARO
BORINES, JESÚS ANTONIO
BRADDICK VÁSQUEZ, ROLANDO
BRATWAITE, FERNANDO ERNESTO
BROWN, EULOGIO
BROWN WATSON, MIRNA ROSALÍA
BROWN, BRUCE CARL
BATISTA, JUSTO
BARRIOS M., MARTÍN ALBERTO
CALDERÓN VANEGAS, GAVINO
CASTILLO GOTTY, LUIS ALBERTO
CASTILLO VÍCTOR
CASTILLO ANDRADE, OMAR ORESTES
CASTRO, JACINTO
CARRILLO CERVANTES, CÉSAR ORLANDO
CAMARENA RODRÍGUEZ, IDALESIO
CARROLL, MANUEL
CEDEÑO AGUIRRE, FERMÍN
CARREÑO, JORGE
CASTILLO, YANETH LISBETH
CASTILLO GERTRUDES
CASTILLO EVERS, MANUEL DE JESÚS
CASTILLO SOLÍS, DEMETRIO
CARRIÓN, JOSÉ F.
CALVO, JOSÉ JULIO
CAMPOS, JESÚS
CERRUD, CAMILO
CEDEÑO, ROGER ALEXIS
CHAVERRA, TEODORO
CASTILLO, JUAN
CHECA, MARÍA DEL ROSARIO
CÓRDOBA VELÁSQUEZ, ROGER RAMIRO
CORTEZ VARRETT, JOSEPH EMANUEL
COWGLEY ARIANO, SACHERIRA KATHERINE
CHÁVEZ RODRÍGUEZ, BREDIO ERASMO
CUBILLAS ALVARADO, MANUEL GUILLERMO
CUELLO HERRERA, GERACIO FERMÍN
CERRAD, ALEJANDRO
CABEZAS, LUIS A.
CEPEDA, CARLOS
CHIMÚ VÁSQUEZ, ARMANDO ENRIQUE
COULTHRUST Q., MARCO ANTONIO
CÓRDOBA MARTÍNEZ, MARTÍN
CÓRDOBA, AURELIO
CONTE, JAIME PASCUAL
CLIFFORD MARTÍNEZ, VÍCTOR MANUEL
DE LEON BOLAÑOS, PEDRO NOLASCO
DE ROUX FIGUEROA, CLAUDIO ALEJANDRO
DE GRACIA, TOMAS
DÍAZ RODRÍGUEZ, PABLO ROBERTO
DÍAZ RODRÍGUEZ, CARMEN
DOMÍNGUEZ FRÍAS, FIDEL
DOMÍNGUEZ QUIJANO, CATALINO
DÍAZ CEDEÑO, NATIVIDAD
DÍAZ, SEVERINO
DÍAZ, ISMAEL
DÍAZ, JOSÉ LUIS
DE LEÓN, JUAN A.
DEL RÍO BONILLA, DANIEL
DÍAZ BARRÍA, BERTA ALICIA
DOMÍNGUEZ MARÍN, JORGE A.
DOMÍNGUEZ, JOSÉ HERIBERTO
DUARTE, VESPACIANO
DE LA CRUZ, EVERARDO
ESCOBAR GONZÁLEZ, CELEDONIO
ESPINOZA, VENANCIO
ESPINOZA, MAURICIO
ESTRADA, FLORENCIO
ESPINOZA RODRÍGUEZ, SABA
ESPINOZA RODRÍGUEZ, FLORENTINO
ESPINOZA, JOSÉ
FARIÑA, IVÁN ORLANDO
FALCÓN, BALBINO
FIARON (RECIÉN NACIDO)
FRANCO, MANUEL
FERNÁNDEZ CABAL, ORENCIO
FREDERICK C., JOSÉ
FLORES SANTIZO, SANTIAGO
FRANCIS FARRAL, MANUEL CALIXTO
GALVAN SERRANO, BELLATRIZ MERCEDES
GALVÁN CASTRO, MANUEL ESTEBAN
GARCÍA R., ROBERTO
GUTIÉRREZ RUÍZ, JUAN
GUERRA, ISAAC
GARCÍA, JORGE
GÓNGORA, VEGANO
GÓNGORA FRÍAS, ROGELIO
GONZÁLEZ GONZÁLEZ, CRISTÓBAL
GONZÁLEZ JAÉN, OSVALDO ENRIQUE
GÁLVEZ, EDWIN ALBERTO
GALLARDO CEDEÑO, AGRIPINO
GÓMEZ TORRES, ROBERTO T.
GÁLVEZ, EFRAÍN
GARCÍA QUINTERO, JOVINA MARÍA
GONZÁLEZ, ENRIQUE J.
GONZÁLEZ, CÉSAR ANTONIO
GONZÁLEZ, JOSÉ SANTIAGO
GONZÁLEZ, RUBINA
GUADAMUZ BRANDA, LUIS ANTONIO
GORDÓN A., MARCIA VICTORIA
GUTIÉRREZ ARAUZ, EUGENIO
HERNÁNDEZ CASTILLO, MIGUEL
HOWARD TORNE, LUIS ANTONIO
HUBBARD TORRERO, ALEJANDRO ANTONIO
HURTADO VIUDA DE GONZÁLEZ, VICTORIA
HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, CRISPÍN
HULLIBY, JOHN
HUDSON FRANCIS, OMAR ANASTACIO
IBARGUEN, ANTONIO
IBARGUEN JIMÉNEZ, ERASMO
IGLESIAS ARCE, MARIO ALBERTO
ISAZA GARCÍA, AMALIO
JAÉN PERALTA, PABLO EMILIO
JIMÉNEZ MEDINA, JULIO
JARAMILLO, DIANA
JIMÉNEZ LÓPEZ, DÁMASO ALEJANDRO
JURADO, GIL
KAM LAY, LEOPOLDO
LARA ACOSTA, ADOLFO
LÓPEZ, GUILLERMO CARLOS
LÓPEZ M., JUAN CARLOS
LYNCH GREY, RICARDO
LEDEZMA GONZÁLEZ, GUILLERMO
LUNA TERÁN, EDGAR HERROW
LÓPEZ GONZÁLEZ, DEMETRIO
LÓPEZ DE PEREA, OTILIA
LOZANO BORJAS, EDISON ANTONIO
LYONS SÁNCHEZ, SIDNEY
LÓPEZ, CARLOS ANTONIO
MARCIACQ BRUN, JUAN LUIS
MAGALLÓN MENDOZA, DEMETRIO
MARTÍNEZ ACHONG, ABDIEL REYMAR
MARTÍNEZ CHIMÚ, PEDRO ANTONIO
MARTÍNEZ GONZÁLEZ, OMAR EBERTO
MARTÍNEZ DE LEÓN, ALEJANDRO
MAGALLÓN OLIVEROS, FELIPE
MCKAY DE GRACIA, FEDERICO CALORIE
MERO AVILA, MOISÉS VITERBO
MENDOZA, JULIA
MORALES, LUIS E.
MORENO, VARELLO
MURILLO, MARÍA BERNUIL
MARTÍNEZ AGUILAR, MOISÉS
MENA SANJUR, ALCIDES GUILLERMO
MENESES DE SALAS, DIONISIA
MELÉNDEZ MUÑOS, SIMÓN
MIRANDA PINEDA, DÍDIMO
MORALES ROSALES, LUIS ENRIQUE
MARTÍNEZ PAREDES, ERNESTO
MARTÍNEZ ATENCIO, FÉLIX DEL CARMEN
MARTÍNEZ VALDEZ, DANIEL A.
MARTÍNEZ VALDÉS, JOAQUÍN ALFONSO
MARTÍNEZ, NORBERTO
MARÍN, MANUEL DE JESÚS
MACKAY DE BURGOS, GRACIELA
MEDINA IGLESIAS, REYNALDO A.
MORENO, JUAN J.
MATEY, JAVIER
MORCIGA, JUAN
MARISCAL, FLORENCIO
MONROE DUM, RAYMOND
MCCARTY DALEY, JAVIER ALEXANDER
MELA MONTILLA, EUTIMIO
MÉNDEZ, LUIS CARLOS
MOSQUERA, JOSÉ LORENZO
MORENO0, REINALDO
MORALES, EUCLIDES
MURILLO HERRERA, HÉCTOR PORFIRIO
MUÑOS MELÉNDEZ, SIMÓN JUSTINO
MURILLO CASTILLO, LUIS ALBERTO
NORIEGA, JOSÉ RENÉ
NÚÑEZ, GABRIEL
NÚÑEZ VARGAS, ANTONIO
NÚÑEZ, SIMÓN
OROZCO SALDÍVAR, TOMÁS
OBALDÍA RIZO, EVERARDO
PALACIOS PEREA, CÉSAR ERNESTO
PARUTA AVILA, NERVIN JOSÉ
PAYNE NAVAS, LOUIS
PEREA POVEDA, ISMAEL A.
PÉREZ GUZMÁN, LUIS OCTAVIO
PIMENTEL DE GRACIA, BERNARDO
PINZÓN CASTILLO, INÉS
PUELLO HERRERA, HORACIO FERMÍN
PRADO, MANUEL DE JESÚS
PINO, ROLANDO,
PANAY, EDITH DE
PAREDES, EDUARDO
PALACIOS MATURANA, TOMÁS BENICIO
PÉREZ TORRES, ANTONIO
PEÑA AÑANDETA, MANUEL
PINEDA SANJUR, OVIDIO
PITTI SÁNCHEZ, HERIBERTO
PITTI CONTRERAS, JAVIER FRANCISCO
PUGA BRUSTER, CARLOS EMER
PÉREZ, JULIO
PITTI, DANIEL
QUIÑÓNEZ SANTAMARÍA, BIENVENIDO
QUEZADA LUCERO, JOSÉ ALBERTO
QUINTERO CIANCA, LUIS ALBERTO
QUIRÓS, JUAN
RAMOS PINO, ARCADIO
RAMOS DÍAZ, CÉSAR AUGUSTO
RECUERO TROCONIS, JUAN JOSÉ
REYES JUSTINIANI, LUIS V.
RIVERA CASTILLO, ROBERTO ABDIEL
RIVERA M., CARLOS ARIEL
RODRÍGUEZ, BENJAMÍN
RODRÍGUEZ MORENO, JUAN ANTONIO
RODRÍGUEZ, TEÓFILO
RODRÍGUEZ GARRIDO, OCTAVIO
RUÍZ, JOSÉ A.
RUÍZ BONILLA, HUMBERTO
RODRÍGUEZ, MARIA B. DE
RAMOS RUDAS, ELIZABETH
REID PYLE, ANDREA AIDE
REYES ROSALES, DANIEL
REYNA CÁCERES, HUMBERTO
RIVERA BATISTA, TOMÁS AZAEL
RÍOS C., LUIS
RODRÍGUEZ MARÍN, JORGE ALEJANDRO
RODRÍGUEZ, PAULINO
RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, RUFINO
RODRÍGUEZ BONILLA, CARLOS A.
ROSALES, ARIEL ARMANDO
RIVERA, RICARDO
SANTAMARÍA, EDUARDO
SÁNCHEZ TORRES, ARNOLDO
SÁNCHEZ P. ARNULFO
SANJUR CEDEÑO, ERICK J.
SANTAMARÍA R., ALFREDO
SAMANIEGO, ELISEO
SARMIENTO MÁRQUEZ, HUGO NERYS
SÁNCHEZ, LUIS GILBERTO
SÁNCHEZ R., RICARDO ALEXIS
SÁNCHEZ HERRERA, CORNELIO
SÁENZ (RECIÉN NACIDO)
SANTOS MORALES, URIEL
SARMIENTO, MARISOL
SERRANO CAMPOS, PEDRO
SEGURA RODRÍGUEZ, ISMAEL ENRIQUE
SMITH B., GILBERTO A.
STERLING SANDERSON, WINSTON GEORGE
SUGASTE, VALENTÍN
SMITH LORENZO, MARCOS
SMITH SMITH, ROGELIO ANTONIO
STANFORD PARDINES, ROSA
SALDAÑA SERRACÍN, ROBERTO MILLER
SALAZAR, POLO
TORREGLOSA, LUIS GUSTAVO
TEJADA, RUBÉN
TRUJILLO, JOSÉ A.
MUÑÓN GONZÁLEZ, DIOSELINA
TORRES, ROBERTO G.
TORRES PÉREZ, ANTONIO
TRIVIÑO RICKETTS, VALENTÍN
TRUJILLO ROJAS, RAFAEL ERNESTO
TREJOS, RITA
URRIOLA GUDIÑO, OSVALDO A.
VAQUERO, JOSÉ FÉLIX
VÁSQUEZ, MÁXIMO
VÁSQUEZ REYES, CELIA MARÍA
VEGA, AGRIPINO
VERGARA HINOSTROZA, SEBASTIÁN
VILLARREAL LÓPEZ, FEDERICO
VILLALTA, ANGEL
VILLARREAL DE LEÓN, ERNESTO
VARGAS DE RIVAS, ROSA VICTORIA
VALDÉS NÚÑEZ, RAMÓN ALBERTO
VÁSQUEZ, LEOVIGILDO
VERGARA ESTRADA, SILVANY
VELÁSQUEZ CÓRDOBA, RAÚL
VARGAS JAÉN, JAVIER A.
VALENZUELA, JUAN
VALENTINO, RIGOBERTO
WILSON HARROW, LUCÍA MARCELA
WALKER T., SHIRLEY
WILSON, OMAR
WALTER B., RIGOBERTO V
ZAMBRANO, MARCELINO.

martes, 26 de julio de 2011

PITO MURGA, "MAMA CHI" por CHAGMARIN - ARISTIDES UREÑA RAMOS


PITO MURGA HABLA SOBRE "MAMA CHI" por FRANCISCO CHAGMARIN
- ARISTIDES UREÑA RAMOS-
MAMA CHI



Y EL ESPÍRITU REVOLUCIONARIO
Y MÍSTICO de PITO MURGAS

CUANDO LA  VOLUNTDA FERREA DE UN PEQUEÑO HOMBRE
HACE GRANDE LA HISTORIA DE UN PUEBLO: PITO MURGA
NUNCA SE DOBLEGO A LA VOLUNTAD DE LOS POTENTES.

-     Por: CHANGMARIN    -
Santiago de Veraguas, 1999
República de Panama


1. PITO MURGAS, LA PERSONA

        Rafael Ángel (Pito) Murgas G., llegó a Santiago, proveniente de Tolé, a finales de los años treinta.  Para entonces era ideológicamente un liberal de tendencias radicales, al nivel de los planteamientos de Acción Comunal.  O sea, del nacionalismo de las vanguardias de las capas medias de la sociedad, asqueadas de los desmanes de la oligarquía vendepatria.
        En Santiago Pito Murgas contrae matrimonio con la joven Celmira Torrazza, perteneciente a una distinguida y laboriosa familia, cuyo padre fue el suizo Carlo Torrazza, pionero del establecimiento de la luz eléctrica en el interior, con una planta que instaló en Santiago,  Numerosa familia tuvo el matrimonio Murgas Torrazza, cuyos hijos, siguiendo las huellas de sus padres han sido ciudadanos que se han destacado en los campos del derecho, el periodismo, la educación, y las luchas revolucionarias.
        Murgas era una personalidad que se definía por un carácter firme, activo, y de mucha creatividad.  Murgas, buen lector, sobresalía del común de las gentes; le importaba mucho la justicia inexistente, desde el punto de vista socio-económico y jurídico en este país, y mostraba un sentido de solidaridad, sobre todo por los indígenas, cuyos problemas conocía, desde su niñez, por haber vivido bajo el predominio de quienes despreciaban y discriminaban a los indios, los que concentraban su riqueza en un puñado de latifundistas circunvecinos de la región en donde Pito nació, con el apoyo de las autoridades locales, a su servicio.
        Nosotros, en el 60, fuimos a realizar un censo de población a la región indígena de Las Palmas en un lugar denominado Alto Galera.  En el poblada de Las Palmas preguntamos a una maestra lo siguiente:- “Maestra, ¿arriba, a donde yo voy a realizar el censo hay mucha gente?- Y ella contestó:- “Gente hay muy poca, pero indios hay una barbaridad”.. Y la maestra tenía un perfecto y hermoso rostro indígena.
        El afán de la justicia social era el rasgo distintivo de la conducta política y mística de nuestro amigo y aliado Rafael Ángel Murgas.
        Hoy en día algunos publicistas de la Mama Chi han querido desarrollar, por su cuenta este movimiento y algunos tratan de explicarlo como un intento de rescatar la identidad de los pueblos, que los conquistadores españoles expoliaron hasta la muerte, y obligaron a trabajar como esclavos, bajo otra religión, y a comportarse dentro de los parámetros de una cultura extraña y una forma de ser de la sociedad.  Y ninguno de los cronistas y apologistas de la mama Chi ha hecho justa referencia a Rafael Ángel Murgas y la parte que él le corresponde en la concretización de ese movimiento.
        En el presente opúsculo: HISTORIA DE LA MAMA CHI Y OTROS RELATOS, el propio Pito Murgas fija los antecedentes del movimiento surgido en 1962 en la región, anteriormente denominada guaymí, y que ahora, por exigencia de los propios indígenas se llama nobe, comúnmente y tratando de fijar el sonido exacto de la lengua nobere, se escribe ngobe) nosotros lo escribimos: nobe, porque en el idioma español no existe este signo; “ng”, ni tampoco en nuestro panameñismos.
        Pero resulta no sólo científico dentro de la metodología de escribir las historias, partir objetivamente de los antecedentes de cualquier fenómeno, sino en este caso, ético, el reconocimiento a Pito Murgas, como uno de los principales iniciadores y propulsores de la corriente socio-religiosa conocida como Mama Chi.

2. MURGAS, EL REVOLUCIONARIO

        Se conoce que a Santiago de Veraguas y especialmente por las luchas campesinas y estudiantiles, se le conocía como, el “bastión o foco rojo” del interior de la república.  Era muy cierto que los comunistas veraguenses habían extendido su labor en algunos distritos de las provincias, y entre estos aspectos, la prensa chica había proliferado, incluso en los caseríos, muchos de los cuales estaban encercados por viejos y extensos latifundios.  En el Sur de Soná, un terrateniente tenía 16,000 hectáreas.  En Mariato, la Panamá Boston Coconut, era propietaria de 300,000 hectáreas; los herederos de Julio J. Fábrega, cuyo nombre lleva hoy la Biblioteca de Santiago, tenía un latifundio que ocupaba casi a diez comunidades, entre ellas, La Mata, Los Boquerones, Cangrejal, Pueblo Nuevo, Potrero Abajo, Potrero Arriba, Ciriaca, etc... con 300 hectáreas. Al norte de Santiago existían 15000 hectáreas, dejadas por alguna familia Fábrega, finca que abarca parte del Anón y del Espino, y que el movimiento revolucionario, antes del 1951, bajo el liderato de Miguel González, fundador de la primera cédula comunista en Veraguas, había denominado la “tierra de los Muertos”... Era conocida la lucha de campesinos de Pedernal y otros caseríos contra el terrateniente Marcos Robles.  Y en la parte indígena de Las Palmas, media docena de terratenientes, despojaban a los moradores indígenas.  En esta lucha un policía en el poblado de Las Palmas, mató al indígena Elías Clara, uno de los mártires en las batallas de los indígenas panameños, por la comarca autónoma, y por sus tierras.
        En Veraguas, esa era la herencia dejada por la Colonia española y nuestra adhesión a la Gran Colombia.  Para esos días y según la investigadora y poeta Ofelia Hooper, la renta anual de este campesino era de 48.00 dólares al año.
        Frente a esta realidad Pito Murgas se afilió a la causa revolucionaria tendiente a liberar al campesinado y a los indígenas de esos yugos. O sea, pese a todo, él decidió tomar el camino de la revolución y no del instrumento de los expoliadores.  Tal objetivo perecía enmarcarse en la poética de Martí cuando cantaba: “Con los pobres de la tierra, quiero yo mi suerte echar.”

La Junta Campesina.

        Para aquellos días, el Partido del Pueblo, el Regional de Veraguas, que nosotros dirigíamos había adoptado el plan de crear, en la lucha contra el latifundismo, como formas de organización, las Juntas Campesinas, las que más tarde fueron transformadas en Ligas Campesinas.  Frente al despojo de campesinos que se proponían hacer en el sector de Boquerones y otras comunidades (Este de Santiago), de las 3000 hectáreas de los herederos de Julio J. Fábrega, se hizo en Boquerones la primera reunión de casi 100 campesinos y se inició, en ese lugar la Junta Campesina correspondiente.  Para tal objetivo, el Gobernador Pito Murgas, invitado por nosotros para que conociera el asunto, en el auto de la gobernación, nos condujo a aquel lugar, y expresó su decisión de apoyar a los miles de campesinos contra el desalojo.  Dijo que lo hacía como ciudadano y también como gobernador.

Barriada La Estrella. La entrega de 100 lotes en Santiago.

        En la ciudad de Santiago, lindante con la Barriada de El Coco (hoy, Don Bosco) había una comunidad de moradores a quien el latifundista y casero Benítes, cobraba rentas.  Eran siete hectáreas que una vieja escritura titulaba como LA HILDA, el nombre de la esposa del casero.  El Partido del Pueblo organizó un Comité de Defensa de esas tierras y de aquellas casas y luego de diversas manifestaciones y denuncias descubrimos que tales 7 hectáreas habían sido vendidas, hacía mucho tiempo por el señor Benítes al Estado y el terrateniente, sin embargo, cobrara arriendos a los que entonces ocupaban esos terrenos, que colindan hoy con la carretera interamericana.
        Murgas también nos acompañó en esta gesta y cuando nuestra denuncia al Procurador general de la Nación, tuvo efecto, el propio Gobernador Murgas extendió un escrito provisional, a cada morador, de esa barriada, con su firma y el sello oficial de la gobernación, pero también a otras personas de Santiago, y esa vez se entregó 100 lotes, sobre aquellas 7 hectáreas.  pero ¿ qué hizo Pito Murgas con el genio de su gran creatividad?... Decidió que el que esto escribe, como Secretario Político del Comité Regional del Partido del Pueblo, organismo dirigente de aquella acción liberadora frente al usurpador de esas tierras, firmara, al lado del Gobernador, aquellos certificados provisionales.  No era la legalidad de esos lotes, todavía, pero sí el registro histórico de los mismos.  A muchos les hubiera temblado la mano hacerlo, pues como es conocido, el temor al “cuco” del anticomunismo, en unos casos y otros, debido al sectarismo de algunos historiadores y analistas panameños, en sus estudios y obras, pareciera que en Panamá nunca existieron los comunistas, frente a la larga lucha por la soberanía, la tierra, la clase obrera y campesina y la cultura en general. Era, por tanto, un antecedente del poder revolucionario en Panamá, bajo el pleno auge del anticomunismo.
        El Comité de Defensa de aquella barrida se reunió y acordó ponerle el nombre de LA HILDA a dicha barriada. Sin embargo, posteriormente y ya Murgas no era Gobernador, un funcionario anticomunista, al legalizar las parcelas, le dio el nombre de Barriada LA HILDA, en honor de la mujer del terrateniente. Y para vergüenza de los santiagueños, todavía el Consejo de Santiago no ha tomado la iniciativa de cambiar esa decisión descarada que deshonra a los luchadores y al pueblo.

CUANDO EL GOBERNADOR PITO MURGAS ORDENO
ECHAR LAS CERCAS ABAJO

        Cuando todavía era Gobernador, los campesinos de Pedernal y otros caseríos, amenazados por Marcos Robles, de despojarlos de la tierra, se presentaron a la gobernación a denunciar que el terrateniente había echado cercas de alambre, alrededor de las casas y huertas.  Los campesinos adujeron que toda la vida habían vivido allí... Murgas les dijo entonces: “Si la tierra es de ustedes... pues echen las cercas abajo”.  Los campesinos siguieron el consejo del funcionario, y a Murgas lo destituyeron de su cargo.

LA TOMA DE SANTIAGO.  LA ACCIÓN MÁS AVANZADA DE PITO MURGAS

        En junio de 1952, luego de una huelga normalista, que motivó el cierre de dicho plantel, el gobierno decidió trasladar a los estudiantes varones a Chiriquí.  En Veraguas se organizó un Comité para la Defensa de la Normal, en donde estaban representados los más amplios sectores interesados en la integridad de la Normal, la obra más importante de Veraguas, en aquel entonces.  Su presidente fue Rafael Ángel Murgas y el vocero oficial, el periodista y orador Manuel Celestino González, (Gonzalito).
        La huelga se dio, porque el ministro Carles destituyó de su cargo, sin ninguna causa, al Director de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, el profesor Vicente Bayard, al margen de la Ley 47, Orgánica de Educación.  Los dirigentes de la AFEN, en su mayoría eran miembros de la Juventud Popular Revolucionaria, organismo juvenil del Partido del Pueblo, exigieron la restitución del director Vicente Bayard.  Y entonces el gobierno ordenó cerrar la escuela.
        Para apoyar al Comité amplio que se había integrado se acordó la creación de las Milicias Populares, organismo que los obreros bolivianos habían formado para aquellos días, en defensa de sus derechos laborales.  Constituidas las Milicias Populares, se eligió al herrero y hospiciano Justo Palacios como Comandante y a Gerardo González, como asesor.  Inmediatamente, y bajo la condición publicitaria de Milciades Amores y su equipo, que imprimía el periódico EL CHOLO, se empezó a realizar una campaña de información sobre la naturaleza del movimiento y con el respaldo de las Milicias Populares (semi-armadas) y la aquiescencia del propietario de la emisora local, Héctor Santacoloma, se instaló en la sede de la Emisora ONDAS CENTRALES, el Cuartel General de las Milicias Populares.
        Las Milicias Populares, se organizaron como batallones y fueron creados por las calles.  Había batallones especiales, y los correspondientes a mantener el control en la carretera interamericana hacia la capital y hacia Chiriquí.  Incluso había un batallón integrado por mujeres.
        Se acordó un paro general del comercio, que fue total y efectivo.  Luego de una escaramuza, mediante la cual un pelotón de la Policía Nacional intentó tomarse nuestro Cuartel General.  Las Milicias Populares, y el publico que apoyaba el movimiento enfrentaron a los policías.  pero los policías, al fracasar huyeron, perseguidos por los milicianos y el pueblo.  Los jefes del movimiento obligaron a la Policía a no salir del cuartel.  Ya anteriormente se había prohibido el tránsito por la carretera interamericana, y barricadas de Milicianos cumplían la orden de no permitir a nadie a pasar ni hacia Panamá ni hacia Chiriquí, ni a las provincias centrales.  Las más importantes oficinas, como Correos y Telégrafos, habían sido tomadas.
        El movimiento que era de carácter masivo y en el cual no tenían ninguna injerencia, ni los partidos políticos de la oligarquía, o sus jefes, ni los intereses empresariales, de ningún tipo, duró 18 días, tomando en cuenta los días de la huelga normalista y después, la huelga de hambre de los dirigentes de la AFEN (Asociación Federada de la Escuela Normal), que fue aplastada por las bombas lacrimógenas que la policía local, apoyaba por la de Chitré, disparaba dentro de la misma escuela, fue éste el motivo que dio lugar a la formación del Comité y de las Milicias Populares, bajo la decisión de mantener la integridad de la Normal.
        Desde la Emisora, que jugaba el gran papel de agitadora de la causa, Gonzalito lanzaba sus diatribas y los llamamientos a los pueblos en apoyo de la lucha.  En uno de sus discursos en la Placita Pito Murgas hizo un llamado a transformar aquel movimiento en la revolución popular.  Sin embargo, el resto del país no respondía, y sólo se recibió, como solidaridad, un telegrama desde la capital, enviado por Cleto Sousa, dirigente de la FEP.
        No hubo bajas en el enfrentamiento, porque la Policía Nacional, luego de la mencionada escaramuza huyó hacia el cuartel, lo que para el movimiento esa su rendición y neutralización.  Aquel movimiento fue la histórica toma de Santiago por los revolucionarios y las masas del pueblo.  La acción terminó mediante la mediación del Obispo Clavel, enviado por el gobierno y el acuerdo de que la Normal seguiría para muchachas y muchachos, integramente, y que no se tomarían represarías contra las Milicias ni contra los dirigentes del movimiento.
        Finalmente, Murgas, además de estas acciones políticas como hombre creativo, instauró en Santiago una fábrica de confesiones.  Partió de la camisa tradicional panameña, y le agregó el cuello de la guayabera cubana, y con eso creó la conocida CAMISILLA.  Hoy es producida y exportada, sin que la gente sepa que fue creada en Santiago de Veraguas, por Pito Murgas.


3. MURGAS, EL MÍSTICO

        Pito Murgas no era conocido como hombre religioso.  Personalidades como él, que no acudían a misas y otros oficios de la iglesia, comúnmente eran tildados de masones.  Pero Pito no pertenecía hasta donde sabemos, a la masonería panameña.  Más bien expresaba su condición de libre pensador, como lo fue Justo Arosemena, que al decir de Luis Fábrega, (+) cuando Don Justo acudía a Santiago, con motivo de algún matrimonio o sepelio de su familia, no entraba a la iglesia y mientras duraba la ceremonia, iba de un lado al otro del atrio, o conversaba con algún paisano.
        O quizás Pito se acercaba al deísmo, que admite la existencia de dios, como “razón suprema”; un dios universal, pero no personal, y como causa primera y motor del mundo, y que bajo las monarquías europeas, en cierta forma, esta corriente filosófica, tendía a amparar a destacados materialistas de la llamada ilustración.
        Murgas en nuestras conversaciones, de vez en cuando, hacía referencia de Voltaire.  Este filósofo francés (1694 - 1778) era deísta.
        ¿Por qué Pito Murgas termina su vida de revolucionario, con su pensamiento ligado al criterio de que Panamá, y especialmente la Comarca del Tabasará (incluía a los indígenas de Chiriquí y Veraguas) era la tierra de la divina providencia, parecida al concepto bíblico, de que aquella parte, en este caso, de la sierra panameña... “manaba leche y miel”, y que de allí tenía que partir la generación de todos los daños y las injusticias del mundo?  Esto lo expresaba en los días del surgimiento de Mama Chi, en nuestras conversaciones santiagueñas y lo exponía públicamente.
        Por respeto a su persona, a su amistad y a la condición de viejo aliado en las luchas revolucionarias nunca le pregunté las razones del cambio; de aquel salto de ente revolucionario concreto, a pintoresco místico.
        Nuestra opinión es la siguiente.  Creemos que esto sucedió en lo fundamental, debido al dualismo de su vida, por las contradicciones entre su práctica lindante con la filosófica materialista y su pensamiento matizado de idealismo.
        A nuestro juicio Pito no cambió, en lo fundamental, su contenido político, sino la forma para tratar de conseguir sus objetivos de justicia y equidad sociales.  Por sus acciones, antes citadas, enmarcadas dentro de un alto sentido de solidaridad humana, a favor de los pobres, fue despedido, discriminado, y aún su fábrica de camisillas, llevada a la quiebra.
        Un examen crítico de la situación, de acuerdo a su modo de pensar, lo habría conducido al cambio.  Me decía por ejemplo, que Lenin, en su libro sobre el renegado Kautsky, en el análisis de su obra, El Estado y la Revolución, le parecía demasiado cerrado y estrecho.  Para aquellos días  Panamá pasaba por la tiranía de Remón Cantera y el comienzo del macartismo.  El profesor Daniel J. Crespo, fue el Diputado escogido por Remón para que presentara el proyecto de ley anticomunista, aprobado por esa asamblea, que prácticamente quitaba a los comunistas su condición de ciudadanos panameños.  Ley que entonces se aplicaba además a personas progresistas y patriotas.  Por haber asistido a China Popular, en 1952, a participar en la Conferencia de la Paz de los Pueblos de Asia y del Pacífico, a los delegados panameños: Dr. Carlos de Bello Pedreschi (+), el profesor Cleto Manuel Sousa (+) y al que esto escribe, Remón nos envió a la Cárcel Modelo con mil días de arresto (2 años y 9 meses).  Recordamos que uno de los pocos que protestaron, directamente ante el Coronel Remón, fue el amigo Pito Murgas, mediante un telegrama.  Se sabe que Remón fue un perseguidor, que actuó para liquidar sindicatos obreros, asociaciones estudiantiles y a personalidades de la izquierda panameña.  A los profesores César de León lo expulsaron de la Universidad de Panamá, por realizar una charla sobre materialismo dialéctico; al ingeniero Hugo Víctor (+) lo expulsaron del Instituto Nacional, como el maestro y poeta santiagüeño Nicolás de J. Caballero, y a la maestra Eneida Romero, compañera del que esto escribe.
        Tal vez esta situación de oscuridad política y de represión influyeron en el ánimo de Pito Murgas, (como en Manuel Celestino González, su compañero de lucha, quien terminó suicidándose en aquellos días) Murgas pudo reflexionar en el sentido de que debía buscar otros caminos o acudir a una equidad, y un mundo humano y solidario. 

APARECE LA MAMA CHI

        Entonces Pito regresa a sus raíces y empieza otra fase de su vida.  Afirma en este trabajo que: “El día 22 de septiembre de 1962, una india de ese lugar, Delia Bejerano de Atencio, proclamó un nuevo orden para la Tribu Guaymí.
        El lugar, Río Balsa, en la serranía, oriente de Chiriquí, dentro de los límites de la Comarca Nobe-Buglé.
        Murgas apunta que “En la tradición religiosa guaymí no se encuentra nada que hable sobre adoración a los astros.  El principio básico de la fe está en ‘La Madre y el Padre’ que está en el cielo”.
        Ahora bien ¿De qué tradición religiosa se habla? ¿la heredada de las edades precolombinas? ¿o de la tradición forjada a partir de la brutal conquista española, que bajo el pánico de la espada y la cruz dominó a los nativos? En el trabajo de Pito, que comentamos, aparece implícitamente que se trata de la tradición forjada a partir de la obligación impuesta por los reyes y los obispos de la conversión de los “salvajes” a la religión de los reyes católicos.  (Así, de “salvajes” es como titula a los nativos, Octavio Méndez Pereira, en su obra: “Vasco Nuñez de Balboa”.)  Y para los indígenas en esa hora, y en la práctica la cuestión se traducía, en “catolicismo o muerte”.
        Murgas, en su escrito, a menudo cita a “Dios”, pero no lo identifica... ¿cuál dios?  No obstante señala a la Madre, en este caso la Virgen.  Más él no particulariza que se trata de la Virgen María, pero sí la madre del “Dios” citado.
        Según Delia Bejerano, aquel día de septiembre, bajaron “en un aparato que parecía una motocicleta” un hombre y una mujer y el hombre le dijo a ella: “-esta es la madre, yo soy el padre, estamos en el cielo”.  Pero luego el hombre se identifica como el “Dios” y se queja:- “Yo hice el cielo y la tierra y no tengo a donde instaurar mi reino aquí en la tierra”... El hombre, o sea “Dios” dice que ella, la “Madre” ha venido muchas veces a la tierra a pedirle a la gente que siga el camino de Dios, para la salvación del mundo”.  En este ensayo, ni Murgas ni Delia Bejerano citan a Cristo.
        La madre, o sea la Virgen comenzó a hacer sus apariciones en la sierra, desde 1957, según el documento de Murgas, basado en el testimonio de un civil o suliá (no indígena)  que vivía dentro de la comunidad guaymí.  Le dijo el suliá: “Yo tengo cincuenta años de vivir en la serranía y jamás oí hablar de esas cosas a los indios.  Desde 1957 han comenzado con esa bulla de que ven a la Virgen y de que Dios viene a la tierra”...
        Murgas cita a Candelario Sire (+) quien realizó, en una reunión, la traducción del himno enseñado por la MamaChi.
        Candelario era Gobernador de la denominada Comarca Indígena del Tabasará, conocida así, desde los días de Belisario Porras.  Y dice Murgas “Los Zuquias que durante siglos habían dirigido espiritualmente a la tribu, depusieron su jerarquía y proclamaron a Mama Chi como la enviada del cielo”...
        Sire, como viejo Zuquia (sabio) era sabedor de los antiguos secretos de su etnia, de la cosmovisión de su pueblo y de la creación de su mundo.
        Conocimos a Candelario Sire, en las luchas que el Partido del Pueblo realizaba (años del 60) en las regiones de la etnia nobe y la etnia buglé, norte de Veraguas.  Sobre parte de la población indígena de Veraguas Candelario ejercía autoridad, paralelamente y en constantes confrontaciones con el otro gobernador de su época Miquelo Jiménez.  Por la construcción de una escuela en Paredones, (Cañazas) hubo una reyerta entre la gente de los dos gobernadores, las autoridades “civiles” de Veraguas enviaron a la cárcel de Santiago (por 9 meses) al Alcalde Indígena de Paredones a Juan Nepomuceno González, y al dirigente de la región de Guabal y de Río Luis, (Santa Fe) Roberto Cibala López, seguidores de Sire.  Con Sire tuvimos una larga relación, incluso posteriormente nos honró, con el nombramiento como su secretario personal, para las relaciones con el Procurador General de la Nación y con el Vaticano (Pues cada año, Sire enviaba la suma de cinco dólares al Vaticano, como deber tradicional de su administración.)
        Por tanto el Zuquia Sire, como el resto de la comarca, ya no practicaba las creencias religiosas de su etnia, aunque tuviera conocimiento de ellas y le quedaban reminiscencias del pasado.  Y una vez le preguntamos:- ¿Y ustedes tienen sus dioses? Se sonrió, para no dar respuesta franca, pero agregó: “El enemigo es un Dios (puede entenderse también el rayo) Si a tu lado cae un rayo es porque mató a tu enemigo.  Si los rayos caen en Peña Blanca, ese año crece mejor el maíz”  Luego le preguntamos: ¿Y qué opina usted de Mama Chi? Y contestó;- “Esas cosas que trajeron otras gentes, de afuera de la comarca.  No de la tradición indígena.  Tiene cosas buenas y cosas malas.  Quieren acabar con las balserías.  Y eso es muy sagrado, porque es lo poco que todavía tenemos de lo que dejaron los nuestros.”
        Otras jóvenes guaymies, a demás de Delia Bejerano, también había recibido los mensajes de la Madre, según los testimonios que recogió Murgas, entre ellas la niña Digna Emérita Sanjur, de El Prado, Veraguas, el día 24 de abril de 1958; Cándida Jiménez, de Potrero Caña, el 6 de febrero de 1959 y las hermanas Rufina y Efigenia Flores, de Tijera, Tolé, el primero de abril de 1962.  Estas niñas eran católicas -dice Murgas- “educadas cristianamente” Salvo una  que era nobe, las otras tres, si bien ya no eran legítimamente  nobes, sí heredaban los rasgos indígenas; (pertenecían por tanto, al estamento social de campesinos, denominados cholos); eran jóvenes de familias asimiladas que no vivían en la comarca, según el escrito de Pito Murgas.
        El 25 de marzo de 1964, este coro de niñas, entonó cantos a la Virgen, y en una gran reunión, las muchachas explicaron los mensajes que habían recibido. Ellas manifestaron ser católicas y que “la Madre que está en el Cielo les dijo que era la Virgen María Santísima, la Madre de Dios”. Aquí, según el trabajo que comentamos, las chicas identificaron a la Madre. En el capítulo de “otros relatos”, del trabajo de Pito Murgas, en la “Proclama del Mayor Torrijos en la Rebelión de Soloy”, según Murgas Omar dijo: Yo recuerdo una vez, hace como diez años, cuando estaba de Jefe de la Guardia en Chiriquí, y se me mandó a combatir...decían, a combatir una insurrección que había en la zona indígena y que jefaturaba Samuel González, un cacique indígena. Y la insurrección consistía en que estos hombres se negaban a respetar el Himno Nacional, se negaban a cantar el himno y estaban cantando otro himno, se negaban a izar la bandera y estaban izando otra bandera y se negaban a hacer caso a las autoridades de Remedios, de Tolé y de San Félix”.
        En la nota titulada: “Patrullaje Místico”, Murgas narra lo siguiente: “Al llegar a Chichica, Omar hizo una visita a una misión religiosa de norteamericanas, con muchos años de prédica evangélica en esa región.  Ellas hablaron de MAMA CHI y el impacto de su prédica en la tribu”.
        Entonces quedan claras dos cuestiones referentes a Mama Chi, que la Madre había empezado a bajar en la sierra y a dar sus mensajes desde 1957.  Que la aparición de esa Madre ante Delia Bejerano, era un momento culminante.  Que por tanto, antes de las primeras relaciones y conocimientos que Murgas había hecho con Delia Bejerano, ya en la comarca había corrientes cristianas, católicas y evangelistas, en actividades de proselitismo, difusión de las doctrinas, y formación de cuadros de cada iglesia o secta.  A partir de 1962 Pito Murgas, al lado de Delia Bejerano, va dándole contenido y forma al movimiento que luego se conoció como Mama Chi.  Delia era la Mama Chiquita; en cierto modo, profeta del “nuevo orden”; la otra, la que bajaba del cielo, era la Madre Grande.  De vez en cuando Murgas traía a la Mama Chi, a Santiago.  En una de esas visitas la conocimos, y la descripción que Pito hace de ella, nos parece real... Mama Chí... ¿por qué ese título? Los Incas en el Perú rendían culto a la Mama Ocllo (hija del sol y de la luna).  ¿Tendrá alguna relación?  ¿Sería un intento de trasladar el sentido de Mama Ocllo a la Mama Chi?

EL PULSO DE LA SITUACIÓN EN LATINOAMÉRICA Y PANAMÁ

        Para aquella década del 50 y a comienzos del 60 en Latinoamérica y la sociedad Panameña ocurrieron acciones trascendentes.  La más importante en  nuestro continente fue la revolución cubana.  Incluso los agentes del anticomunismo, cuando orientaban a la fuerza pública a que fuera a la sierra a reprimir a los indígenas, decían que seguramente la “motocicleta, o bicicleta con alas” en la que según Delia Bejerano había bajado el Padre y la Madre del cielo, (y lo recoge Pito en su trabajo), aquel aterrizaje “sirvió de asidero a la versión de aviones de Fidel Castro”... La inteligencia norteamericana, a raíz de la revolución cubana, se activó a lo largo del continente y especialmente en las zonas campesinas e indígenas, para prevenirse de otra revolución guerrillera.
        Al Alcalde de Paredones, Juan Nepomuceno González, quien luego de su presidio de nueve meses se afilió al Partido del Pueblo, y posteriormente fue enviado en una delegación de trabajadores panameños a Cuba, a su regreso, fue acusado por los latifundistas y autoridades locales de “hacer estallar bombas en la sierra, de las que Fidel Castro le había enseñado a fabricar en Cuba”.  Incluso el agente panameño de la CIA, en ese entonces, Rudi Vallarino, con autoridades locales subieron a la serranía de Cañazas para investigar y seguirle los pasos a nuestro camaradas indígenas.  En los días del proceso revolucionario Torrijos expulsó del país a los agentes de la CIA, Rudi Vallarino y al puertorriqueño Efraín Angueira.
        En la crisis de gobiernos oligárquicos, se dio Mayo del 58, con su secuela de estudiantes y obreros asesinados.  En abril del 59, el levantamiento guerrillero del Tute (en Veraguas).  Allí participó Rodolfo Murgas, hijo de Pito, que integraba el grupo de jóvenes veraguenses.  En 1960 se dio la gran huelga de los trabajadores bananeros, que en el sector pacífico (Chiriquí) dirigió el joven chapeador y comunista Rodolfo Aguilar Delgado, posteriormente, asesinado por la Policía en la cárcel de Puerto Armuelles.  Lo particular de esta gran huelga era que en su mayoría estaba protagonizada por obreros indígenas, provenientes de la Comarca del Tabasará.  Y en 1952, se da en Veraguas la toma de Santiago, que duró 18 días, bajo las Milicias Populares, y el Comité de defensa de la Normal Juan Demóstenes Arosemena, cuyo presidente era Rafael Ángel (Pito) Murgas.  El 9 de enero de 1964, se da la sangrienta agresión yanqui a Panamá, en respuesta al intento de jóvenes estudiantes de izar en la Zona del Canal, la bandera panameña, lo que había sido un acuerdo previo de los gobiernos de Panamá y de EE.UU.  Por tanto el clima era candente y la agresión yanqui le daba el tono anti-imperialista.


ENCUENTRO CON LA MAMA CHI

        Murgas, según su historia, se inicia en el movimiento en 1964, cuando sale de la comunidad de Sábalo, en San Lorenzo, hacía Río Balsa, para encontrarse con la Mama Chi, en su casa.
        Murgas describe en esta forma el retrato de Delia Bejerano: “se presentó la “Mama Chi”, acompañada de un séquito numeroso, vestida con una túnica larga, color acua, con adornos amarillos; lucía en su cuello una gran cantidad de collares de chaquiras de múltiples colores.  Tenía un porte atractivo, cabellera larga, ojos expresivos, boca bien formada y dientes blancos y afilados.  Sonreía constantemente y hablaba con suavidad.  Nunca antes había visto una india con tan singular belleza”.
        El día 25 de marzo se realizó una gran reunión en la cual Mama Chi pronunció un discurso, esencialmente expuso que: Dios ha dado grandes señales en la serranía.  La Madre que está en el cielo ha bajado en muchos lugares para anunciar el nacimiento de Dios entre los indios...  Este dios iba a nacer, no era por lo tanto, el dios antiguo, y al parecer tampoco el de los católicos que ya existía desde siempre, a menos que hubieses sido una parábola para significar que ahora el dios Jesucristo aparecía entre nobes y bugléses.


LA REVOLUCIÓN

        Murgas explica el contenido del Mama Chi, a partir de esta experiencia.  Dice:- “Ese año de 1964, fue el año de una gran agitación Mística al rededor de la “Mama Chi”. Los indios encontraron una fuente de agua pura donde apagar su sed de justicia y de infinito.  Decenas de generaciones indígenas marcharon hacia la eternidad con la esperanza que vendría para ellos la redención; La “Mama Chi representaba la esperanza de cuatro siglos, que se había hecho realidad tangible, potente y salvadora;  no tuvo que presionar para que la recibieran, la estaban esperando hacía mucho tiempo; su mensaje era sueño de siglo; llegó como toque de la campana mágica, para despertarlos para decirles que su largo sueño era ya una realidad”...  “Y no estaban solos.  La madre que estaba en el cielo le había puesto una madre en la tierra, modelo de belleza, que tenía todas las virtudes, las gracias y atractivos de la raza”.  Según Murgas no era tan solo para alcanzar el cielo, sino la esperanza potente y salvadora en la tierra, que por siglos se le había negado a los indígenas.
        Resalta Pito: Una gran revolución se había iniciado.  Una llama mística encendía el alma de los indios.  Ya ahora, ellos no eran tristes desamparados, tenían la llave del porvenir glorioso de la salvación”... Insiste Murgas:- “Esta revolución cambiaba los términos de la convivencia; si Dios se había manifestado en la serranía, los indios eran los primeros en el movimiento social en el mundo.”
        El movimiento se fue extendiendo por diversos caseríos indígenas, tenía sus predicadores, no obstante no constituía la mayoría de la población.  La corriente de Mama Chi era sincrética.  Coincidían en ella tendencias sociales de los indígenas, mezcladas con doctrinas católicas, evangelistas y de las otras iglesias que realizaban activas campañas de proselitismo. Autoridades de la iglesia católica que visitaban la región solían advertir:- “que debían tener muchas prudencias para que la fantasía popular no tejieran leyendas.”
        Era una batalla sorda para ganar a los indígenas.  Murgas de acuerdo de nuestro modo de pensar izo de la base del conocimiento previo que teníamos de su pasado revolucionario, intentaba orientar, lo que en un principio fue la llegada de la Madre en un aparato similar “motocicleta con alas” y las otras apariciones de la Madre y Virgen, según los testimonios, hacia un objetivo de liberación social de los indígenas, y de convertir - utopía - la comarca en el foco de donde había de partir la redención del mundo.  Los terratenientes que habían ocupado las tierras de los indígenas para sus ganaderías y otras actividades odiaban a Mama Chi, porque sus miembros se revelaban partiendo de la mística y del manifiesto de la Madre de la tierra, que tenía arriba de la Madre del cielo.  Los indígenas bajo el mito de la Mama Chi, caracterizaban, sin saberlo tal vez, (pero Pito Murgas, debía comprender) su movimiento con un sentido nacional (la comarca) y clasista,  contra la expoliación de latifundista y sus autoridades civiles, de gobiernos que actuaban, ni más ni menos, que los colonizadores españoles.  A este odio se unía el de los oligarcas que enviaban a los policías a la represión en la sierra, y junto a estos intentos oligárquicos estaba la inquietud de los dueños de la Zona del Canal, que no querían en Panamá otra revolución cubana, y sobre todo por el conocimiento que había tenido de la militancia que los indígenas en la gran huelga bananera del 60.  Para ciertos sectores, formalizar una corriente diversionista en la sierra, a través de Mama Chi, salvaguardaba los interés de la Chiriquí Land Company, y por eso el movimiento aparece, como tal, a dos años de la gran huelga bananera.  Por tanto, Mama Chi, no sólo era una corriente ideológicamente sincrética, sino un fenómeno nuevo en la sierra indígena, y complejo por los distintos intereses socio-económicos y políticos, que implícita, aunque no explícitamente se manifestaba y chocaban entre sí..
        En sus días de mayor vigencia de Mama Chi, Murgas nos entregó una hoja con el decálogo de la Mama Chi. Entre otros espectos aparecía el mensaje de que los indígenas abandonaran los trabajos en haciendas y empresas de los civiles y regresaran a sus tierras y los niños dejaran las escuelas de los civiles  (existía la vieja costumbre feudalizante de ciudadanos civiles, que recibían niños y niñas indígenas con el pretexto de ayudarlos “para que hiciera la escuela”, pero los convertían en reales monstruos cuyos trabajos infantil explotaban en sus casas y haciendas).
        Aquel decálogo, proponía abandonar las costumbres y festejos tradicionales como las balserías, las chicherías, las claridas y otros cultos secretos del pasado lejano, que daban el perfil de su identidad nobe o buglé.  Proponían no realizar más balserías y chicherías, quizás, porque los suliaces comerciantes se aprovechaban para vender aguardiente y toda clase de chuchería a precios elevados.  Pero esto era rechazado por los caciques, quienes insistían que era lo poco que los colonizadores y los nuevos expoliadores no habían podido liquidar.
        Sin embargo, Murgas en este trabajo hace una interpretación muy propia de estos encuentros de miles de indígenas.  Dice Pito:- “Las balserías son fiestas de alegrías, música, cantos, poesía, deportes, competencias de boxeo, risas y amoríos”... En la noche de vela “se produce entonces, el lance espectacular de mujeres y hombres de los dos bandos, ansiosos de conocerse, ataviados con sus mejores galas y encendidos en brillantes mística de cordialidad social; es indescriptible el impacto emocional de mujeres que, por primera ves en su vida reciben el cortejo de varones fascinadas por el embrujo de su belleza, guardada por ellos en el cofre inviolable de rígidas prohibiciones del recato hogareño”.
        No obstante según los mensajes de la Madre, había que liquidar las balserías.  Es muy parecido este aspecto a las orientaciones morales de algunas sectas de origen norteamericano, según las denuncias que se le hacía al movimiento Mama Chi, de que no izaba la bandera panameña, ni cantaban el himno nacional.
        En la obra de Murgas, hay una lista de los mensajes de la Mama Chi. Son 20 puntos, en su mayor parte dedicados al aspecto religioso y de la moral cristiana.
        Vaticina este ideario que: “En el año de 1968 habrá grandes fiestas y alegrías en toda la serranía, porque para esa fecha el misterio de la serranía quedará aclarado para el mundo entero” ... Esto no ocurrió.

MUERTE DE LA MAMA CHI

        Extrañamente, el 14 de septiembre de 1964 murió Delia Bejerano.  No tenemos informes de la naturaleza de su muerte, a tan temprana edad.  En un discurso de Omar Torrijos, en Soloy- dice Pito Murgas en este ensayo que Omar al referirse a la muerte de Mama Chi, dijo:- “Yo recuerdo que ustedes tuvieron una gran dirigente que yo quise conocerla y no puede.  Y no la mató la fiebre; a Mama Chi la mataron las persecuciones de los Alcaldes de Tolé, de Horconcitos y Remedios, y la persecución mata”.  Murgas no da mayor referencia de la muerte, sino que eso se unió a los indígenas en un duelo de 30 días.
        No recordamos si en esa fecha Murgas vivía aún, en Alto De Jesús, hermosa comunidad indígena de Veraguas, distrito de Las Palmas, con su señora esposa Celmira.  Habían ido a vivir entre la indiada para una mayor compenetración con los seres nobes y bugléses.
        Lo cierto es que con el desarrollo, a finales del 60 y comienzos de 70, del proceso revolucionario liderizado por Torrijos, Murgas volvió a Santiago, y de nuevo asumió su papel de trabajador incansable, en la línea de la liberación nacional y social que se había impuesto, sumándose a dicho proceso; entre otras funciones fue miembro de la comisión que proyecto la reforma de la Constitución de 1972. 
        Finalmente, en nuestra opinión, si bien como lo ha descrito el propio Murgas, Mama Chi, tuvo a varios patrocinadores, fue Pito Murgas, el que le dio formal y coherente contenido como movimiento, y de acuerdo a sus objetivos de transformación social de los indígenas, ligándolo a los mensajes celestiales de la Madre o la Virgen.  Se sabe que generalmente, cuando se ahonda las crisis socio-económicas, en nuestros países de mayoría católica, suelen ocurrir las supuestas apariciones de la virgen.  La propia iglesia al respecto a sido muy comedida, como lo señala Pito en su ensayo.
        Y el caso de la bajada  de dos personas, del cielo, en una “motocicleta con alas”, no era obra de Fidel Castro, pues esa motocicleta no era otra cosa que un helicóptero, que bien pudo ser aportado desde los predios zoneitas, por alguna de las sectas que para entonces frecuentaban la región indígena.
        El aporte que contiene el ensayo de Pito Murgas: “Historia de Mama Chi” aclara varios aspectos de este fenómeno indígena panameño.
        Pero cumplimos con nuestro deber al dejar dicho lo que conocí del revolucionario Pito Murgas y de la situación indígena nobe y buglé que en alguna medida nos tocó tratar con nuestros camaradas de aquella hermosa como empobrecida región del país.  Los nombres de Candelario Sire, Juan Nepomuceno González luchadores y Elías Clara, mártir del movimiento indígena panameño, también deben salvarse del ingrato olvido.

CHANGMARÍN
Santiago de Veraguas, 18 de enero de 1999
Año de la TERCERA INDEPENDENCIA.